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A tres años de la elección del primer papa argentino
El Papa número 266 de la Iglesia Católica fue elegido tras la renuncia de Benedicto XVI. El pontificado de Bergoglio está marcado por un cambio de rumbo que incluye su compromiso con la política internacional y la lucha contra la pedofilia en la Iglesia.
Papa Francisco
No menos importante fue su anterior texto, la exhortación apostólica Evangelii Gaudium ("La alegría del Evangelio"), a la que él mismo clasificó como un acercamiento a "la doctrina social de la Iglesia", en la que recoge el espíritu de las bienaventuranzas y advierte que, mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo.
Desde su primer viaje como pontífice en julio de 2013 a la isla italiana de Lampedusa, Bergoglio otorgó también una destacada centralidad a la problemática de los migrantes que por motivos económicos, políticos y religiosos llegan a Europa y a quienes continúa describiendo como víctimas de la "globalización de la indiferencia".
El reclamo en defensa de los marginados por "la cultura del descarte" fue central también en cada una de las 124 audiencias generales que encabezó en estos tres años, además de las 382 misas matutinas en Santa Marta y sus 12 viajes al exterior (y 11 dentro de Italia).
Además de su misión pastoral al frente de la Iglesia católica, desde la que entre otros hitos protagonizó el primer acercamiento con los ortodoxos rusos desde el Cisma de Oriente de 1054, Francisco jugó un rol destacado en la política internacional que llevaron a que fuera nominado todos los años al Premio Nobel de la Paz.
La "geopolìtica de la misericordia", como la describió el también jesuita Antonio Spadaro, en la que es central la denuncia de la "tercera guerra mundial en partes". En línea con estos hechos, el vocero papal Federico Lombardi describió con justeza esta semana que Francisco "es cada vez más global: está presente en un horizonte global y trata con autoridad las cuestiones de la humanidad y de la Iglesia de hoy".
En esa dirección, su logro más reciente es el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, coronados con un viaje a ambos en 2015 y que desembocó en el restablecimiento de relaciones diplomáticas que han posibilitado, entre otras cosas, la visita que el mandatario norteamericano Barack Obama hará al país caribeño a fines de marzo.
En su gobierno de la Iglesia Católica, el Papa Francisco también impulsó un "Sínodo extraordinario", para el que pidió a todas las Iglesias del mundo que enviaran sus inquietudes para analizar junto a religiosos y laicos los nuevos "desafíos" de la familia, entre ellos nuevas disposiciones sobre la nulidad matrimonial y el proceso de comunión para los divorciados vueltos a casar.
Francisco impulsa además una serie de reformas para las que se rodeó, un mes después de asumir de un grupo de nueve cardenales conocido como C9, con los que lleva a cabo transformaciones que van desde el área económica de la Santa Sede, con la creación de una secretaría especializada para revisar las cuentas vaticanas, hasta las comunicaciones, con el establecimiento de un Dicasterio (ministerio) sobre el tema.
Merece un párrafo aparte en esa dirección la creación de una comisión especial para la protección de los menores víctimas de abusos sexuales y para la lucha contra los curas pedófilos.
Francisco comienza así el cuarto año de su pontificado, en el que tendrán un lugar relevante tanto la inminente exhortación sobre la familia en la que planteará una "sinodalidad ampliada" de la Iglesia, como los gestos ecuménicos que se profundizarán, mientras se sabrá si hay avances en el viaje más deseado por el pontífice (a China) y en el más deseado por sus compatriotas, que esperarán definiciones sobre esa visita que prometió "lo antes posible".


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