En el marco de una conciliación obligatoria nacional dictada el lunes y que no fue acatada, el sorpresivo paro del Sindicato Único de Trabajadores de Peajes y Afines (SUTPA) activado el 1 de enero en la autopista Buenos Aires - La Plata y en las rutas hacia la Costa Atlántica generó pérdidas ya por más de $170 millones para la empresa Autopistas de Buenos Aires SA (AUBASA) por los peajes no cobrados, una merma que hace peligrar -advierten- el pago de sueldos de los trabajadores.
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Peajes: paro Moyano dispara pérdidas ya por $170 millones
En pleno movimiento pico por el inicio del tramo fuerte de la temporada estival, la medida de fuerza del sindicato -que cuenta como líder a Facundo Moyano- por supuestos incumplimientos (no salariales) de la empresa mantiene frenado en esa autopista y en las rutas 2, 11, 56, 63 y 74 el cobro de los peajes manual (las barreras están levantadas) y automático, ya que -denuncian desde AUBASA- “desconectaron” el cobro del TelePASE.
Mientras desde la empresa que comanda Ricardo Lissalde, cercano al ministro de Economía Sergio Massa, advierten que el paro por tiempo indeterminado está ligado a un tema “político”, para hoy a las 11 está prevista una audiencia de conciliación virtual en el Ministerio de Trabajo nacional de Raquel “Kelly” Olmos, en la que intentarán desactivar el conflicto.
La recaudación diaria promedio en cobro de peajes es de $ 55.800.000. “Eso es lo que pierde AUBASA con cada día de paro”, dijeron desde filas de la compañía estatal a Ámbito. Con 3 días y medio de paro hasta la tarde de ayer, las pérdidas escalaban a más de $170 millones. Un escenario que impacta en el pago de sueldos, en una empresa que, “con los últimos aumentos tarifarios, está recién intentando lograr el equilibrio financiero”. Y que, de continuar la protesta, deberá pedir auxilio financiero a las arcas de Axel Kicillof.
En este contexto, desde AUBASA creen que “es una barbaridad que la empresa tenga que sentarse en el ministerio frente a una medida de fuerza que no fue levantada”. “No hay razón para una medida tan desmesurada que tomó el sindicato, sin previa comunicación, un 1 de enero”, dijeron, y lo ligaron a un “tema político”, con foco en la relación de Facundo Moyano con Kicillof y con Lissalde (blanco en rigor de las críticas del gremio).
Pero desde el oficialismo provincial relacionaron al conflicto con “una interna massista”. Y afirmaron ante este diario que el enojo del gremio “sólo refiere al ordenamiento de la empresa que lleva adelante Lissalde”. “No piden otra cosa que no sea su lugar; no hay razones gremiales y es una pelea para volver al escenario político de parte de Moyano, en el espacio que dice referenciarse”, dispararon, en el marco de un escenario donde la decisión de continuar con Lissalde, más allá de este conflicto, fue acordada con Massa.
Con ese telón de fondo, desde AUBASA además tildaron de “cuasi sabotaje” a la desconexión del cobro del TelePASE, que fue denunciada ante la cartera laboral nacional “porque excedería el marco del derecho de huelga e incurriría en una situación de sabotaje y un delito”. La empresa -en la que trabajan 1.600 empleados- también “hace reserva del derecho de descontar los días no trabajados”.
El SUTPA -y su secretaria general, Florencia Cañabate-denuncia supuestos incumplimientos de AUBASA en efectivizaciones y recategorizaciones prometidas. Desde la empresa, en tanto, dicen que cumplen con el acuerdo paritario y que no hay deudas ni despidos. Y que están de acuerdo con la efectivización de trabajadores eventuales y con los planteos de reconversión vinculados a la incorporación de nuevas tecnologías, “con todos los trabajadores adentro”, ante los temores por el impacto en puestos de trabajo.


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