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Perla Suez: "Los marginales nos enseñan a ver la realidad"

La autora y profesora participará del Congreso de la Lengua, y dice que "nadie puede hablar del futuro de nuestro idioma, porque está vivo".

En el Congreso Internacional de la Lengua Española que se inicia hoy Córdoba (ver página 24) se hablará sobre el crecimiento mundial del castellano, nuevas tecnologías y educación, y se debatirá sobre el llamado lenguaje “inclusivo”, entre otros aspectos; la escritora cordobesa Perla Suez, que participará de la mesa sobre “El futuro de la lengua española en Iberoamérica”, considera que “nadie puede hablar del futuro de la lengua, porque está viva, en movimiento, y eso es impredecible. Sobre la lengua en Iberoamérica ya le respondió Borges a ese Américo Castro que nos ordenaba hablar la lengua española, déjenos hablar la lengua de los argentinos, construir nuestro propio idioma”. Suez, de vasta y premiada producción literaria, donde se destaca su Trilogía de Entre Ríos (“Letargo”, “Arresto”, “Complot”), y su libro “El país del diablo” que recibió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, acaba de publicar la novela “Furia de invierno” (Edhasa). Dialogamos con ella.

Periodista: En “Furia de invierno”, ¿partió de un hecho terrible, que sacudió a nuestro país, para contar la historia de alguien que estuvo involucrado?

Perla Suez: No, la génesis de Luque, del protagonista, nace de algunos temas obsesivos que están en mis novelas. Surge de esos seres outsiders, marginales, borders, medio zombis, invisibilizados, que flotan en el mundo sin que a nadie les importen. Arranqué buscando visibilizar alguien así. Viniendo del cine pensé en construir una pequeña trama que después iba a cambiar, y cambió todo el tiempo. Hasta un momento no sabía que iba a terminar en ese terrible atentado. Fui arrastrada allí por el personaje.

P.: Luque no es un lumpen, pero como lumpen no tiene sentido de la culpa.

  • S.: Viene de la clase media y se va desclasando. Tiene un padre feroz y la muerte de la madre lo envuelve en una atmósfera onírica. No sabe por qué pelear en la vida. Sus momentos de felicidad no lo impulsan a nada. La relación de ese cuarentón con Isabel, una nena, parte de su violación. Y ella quiere a otro. Está marcado por una infancia tremenda. Me sentí desolada ante esa soledad que lo lleva para cualquier parte. Quería que tuviera una salida, una esperanza. Me engañaba. Escapa de cualquier oportunidad que no sea la que lo lleva hacia la desidia, y finalmente hacia el mal. Todas las decisiones que toma son equivocadas. Cuando tenía posibilidades de zafar de ese destino, no me dejó.

P.: Con su indiferencia, es pariente de “El extranjero”, de Camus.

  • S.: Es increíble como las lecturas trabajan en el inconsciente. No había pensado que Luque podía tener relación con Mersault. En uno trabaja oscuramente el deseo de comprender esos seres impulsados por el absurdo de su vida. Luque escapa, se va a vivir a Paraguay, a Asunción, a Ciudad del Este, no sabe bien a qué. Un mundo tenebroso que casualmente yo conocí. Estuve allí los días anteriores al atentado a la AMIA. Si Luque comete un crimen es porque se lo ordenan, porque cree que el también morirá, era él o el otro. Y si participa en el atentado es sin saberlo, es otra vez para cumplir una orden, acaso por hacer algo que esté bien, o para zafar una vez más. Piglia decía que hay novelas de viaje y novelas de enigma. Luque hace un viaje pero hay en eso algo de enigmático. Cada movimiento suyo provoca sospechas.

P.: Es que está rodeado, desde la infancia, de situaciones terribles, como ese padre que se viste con la ropas de la madre muerta.

  • S.: Ese padre autoritario no es un travesti que se disfraza de mujer y eso impresiona al niño, se viste de su mujer, de la madre del chico. ¿Cómo se puede soportar la orfandad y la locura de un padre que quiere ser la madre? Esa orfandad, la mirada de los otros de ese hecho, crece en él de manera despiadada, estremecedora. Luchino Visconti enseña a narrar sin concesiones, y yo quiero eso para mí. En todas mis historias peleo eso. El cine, y las escritoras del sur de Estados Unidos, son mis referentes cuando me propongo contar una historia. Y si al comienzo de “Furia de invierno” pongo una cita de Roberto Arlt es porque él, entre nosotros, enseñó a pintar esos personajes marginales que nos permiten descubrir el fondo de la realidad en que vivimos. Nos mostró la densidad real de esas personas vistas como descartables. Cada vez que voy por Cosquín ando preguntando si alguien sabe de la novela que se dice que Arlt perdió allí.

P.: ¿Por qué a un relato tan cinematográficamente concentrado le da un final tan documental?

  • S.: Lo pensé mucho. Era un riesgo. Acaso el lector se sorprenda por esa vuelta de tuerca final. Son pocas las historias que tienen un final contundente que me gusta. “La isla siniestra” de Martin Scorsese, es una. No quería que el lector pensara: cambió al final, si no que algo así se podía dar, que un personaje como Luque podía mezclarse, dejándose llevar, siniestramente con la Historia.

P.: ¿En qué anda ahora?

  • S.: Estoy trabajando con fotos cuando era alumna de la escuela de cine. Hicimos, hace mucho, un viaje a dedo con mi marido a Perú, a Cuzco, a Machu Picchu, y bajamos por Chile. Después otros son de un viaje a Europa donde cruzamos lo que en ese tiempo se llamaba la Cortina de Hierro, pasamos a Praga. De esas 3000 fotos elegí 60, y estoy armando un foto libro. Es la historia de “Tres mujeres”. La primera es una pescadora del sur de Chile. La segunda es una hilandera en Praga en época estalinista y toda la oscuridad que cae en la zona. La tercera es una sembradora en la zona andina, en la de Aguas Calientes muy cerca de Machu Picchu. Es un descanso de las novelas, de las historias más largas.

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