Karina K: "Nina Hagen sigue siendo una mujer de lucha"

Placeres

La talentosa actriz dirige "Mamapunk", el espectáculo que supo ser antiopera y que ahora funciona como recital con Cynthia Manzi como protagonista.

¿Qué tienen en común Yiya Murano, Florence Foster Jenkins, Judy Garland y Sally Bowles? El rigor. "Son personalidades que conviven en mayor o menor proporción en mí. Son la causa para poder mostrar la cantidad de personajes desde donde se puede generar conciencia en los distintos públicos", dice Karina K.

Razones no le faltan. "Durante mi carrera abordé personajes muy intensos porque esa cuerda de intensidad está muy presente en mí", agrega la artista que supo estar en la piel de cada una de estas mujeres y que, luego de interpretar a Nina Hagen, la madre del punk, decidió legarle ese rol a su esposa, la actriz Cynthia Manzi, y dirigir "Mamapunk", el espectáculo que alguna vez se vistió de antiopera en el Maipo y de concierto en el Ludé, y que hoy se vuelve recital para alcanzar esa idea madre con la que la talentosa artista soñó cuando concibió la obra.

"Es un trabajo más despojado, que permite reflejar la esencia. Nos enfocamos en las canciones en continuado, los arreglos y, además, tenemos una banda que es brillante", sostiene sobre el espectáculo que se presenta este viernes 25 de agosto a las 22.30 en Santos 4040 (Santos Vega 4040).

El show cuenta con material audiovisual que permite recorrer los diferentes períodos de una mujer en lucha constante. Un relato de su historia de vida a través de su música y que le otorga al público la oportunidad de saber más sobre la cantante alemana que en 1985 vino a la Argentina como parte del Festival Rock & Pop. "Conocemos a Nina como una mujer rebelde e irreverente, pero luego tuvo un cambio hacia una conciencia más espiritual donde puso el foco en el activismo en pos de los derechos humanos, contra el armamentismo y en defensa de los animales y el medio ambiente. Una mujer siempre centrada en causas vigentes".

Karina K, la creadora de Mamapunk.

Mamapunk es, según su creadora, "un espectáculo que tiene un mensaje de convicción y de empoderamiento del ser humano en general. Así como en su momento fue la caída del muro de Berlín, hoy es el muro entre México y Estados Unidos. Todo se va resignificando".

Periodista: ¿Qué es lo que une a esa mujer rebelde de los 80 con esta más cercana al espiritualismo?

Karina K: El concepto de revolución humana. En mi adolescencia, Nina era una rara avis que nos gustaba a los modernos, a los que buscábamos propuestas transgresoras. Seguí su carrera. Y en ese seguimiento de 40 años, encuentro su revolución interior. Está su época de rebelde y en contra del sistema, como madre del punk; pero ella se distancia de la idea de no futuro del movimiento.

P.: Incluso tiene un tema llamado "Future is now" (el futuro es ahora).

K.K.: Claro. Ese tema es muy simbólico en el espectáculo. Su rebeldía siempre me subyugó. Ella estuvo siempre cuando no hubo novedades.

P.: ¿Cómo se relacionan esas luchas de ayer con las de hoy?

K.K.: Las luchas se integran porque la tendencia es ir humanizándonos. Nos estamos plantando en todo el mundo para que no nos maten más. Ella luchó hasta para que se aboliera una práctica por la cual a las nenas de una tribu africana se les mutilaba el clítoris. Entender al ser humano y a su a su entorno para que no haya fronteras es un gran camino.

P.: ¿Qué lugar ocupa Nina en su vida?

K.K.: No quiero quedar como obsesionada, pero es una referente. A sus 64 años, sigue siendo una mujer de lucha.

Bruno Lazzaro

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