Admitió Ibarra desde temprano el ballottage
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• Aspiración
Ibarra, de pantalón de corderoy celeste claro y chaleco negro, no prestaba atención a esas especulaciones y ponía su mejor sonrisa para las cámaras de TV, a las que apelará intensivamente durante los 15 días que esperan para la segunda vuelta.
En cambio, en ronda con Campolongo, a esa hora candidato a legislador porteño en el renglón 19 de la boleta electoral, la preocupación iba en otro sentido. Las noticias del cuarto oscuro daban que en la larga hilera de boletas, acomodadas sobre los pupitres de las aulas, estaba más a mano de la puerta la lista que encabezó Jorge Giorno como candidato a legislador con la fórmula Ibarra-Telerman, que no era la boleta oficial de Fuerza Porteña sino una extra. Eso, creían haría arrimar más diputados porteños al extracandidato que a los propios de Ibarra, cuenta que mortificaba al jefe de campaña por la suerte que correría en el reparto, teniendo en cuenta que, además, hubo otra lista distinta con la fórmula oficialista de la Capital Federal.
• Primer tiempo
«Vamos a esperar que termine esta nueva etapa y termine el ballottage», dijo Ibarra a las radios cuando llegó a votar a la mesa 4.767 de la escuela Enrique De Vedia, ubicada en Combatientes de Malvinas 3234, a cuatro cuadras de su casa, pasadas las 11.20.
«Este sería un primer tiempo y, después, empieza el segundo, que es el definitivo», completó con metáfora futbolera para no ser menos que su principal rival, Mauricio Macri.
«Es necesario hablarles a todos los votantes que nos acompañaron y a los que no, porque lo importante es seguir juntando apoyos que expresen a todos y, si no, a la gran mayoría», explicó para referirse a la segunda vuelta programada para el 14 de setiembre y en sintonía las conversaciones que la noche anterior había tenido en su casa con un grupo selecto de invitados colaboradores. Ibarra esa noche del sábado hizo el asado y se quedó hasta la madrugada para plasmar la idea de una segunda campaña que apunte a conseguir los votos que obtuviera Patricia Bullrich, público de clase media, centro y centroderecha, ya que los de Luis Zamora, piensan, se correrían espontáneamente contra Macri.
Después del voto, Ibarra repitió el menú de la noche anterior junto a sus dos hijos y a las cuatro de la tarde comenzó a prepararse para ir al Hotel Hilton, donde el ibarrismo esperó los resultados electorales. Antes, se aseguró de tener a disposición todos los boca de urna posibles, que le daban tanto perdedor como ganador, mientras lo vencía la ansiedad.




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