“No es que no hay prueba en este caso. Existe prueba en contrario”, exclamó el abogado Carlos Beraldi en uno de los tramos más enfáticos de su alegato en la etapa final del juicio por el caso Oil Combustibles. La referencia permanente de la defensa de Fabián De Sousa, socio de Cristóbal López, fue a exponer que todos los cargos que sostuvo la fiscalía en su acusación no solo no estaban sostenidos por la prueba, sino que a lo largo de dos años, los testigos que desfilaron por el debate y los documentos que se incorporaron a la causa habrían demostrado que toda la investigación se construyó de manera artificial.
Por eso, la estrategia de los defensores fue no dejar uno solo de los argumentos de los fiscales por atacar y volver a exhibir -facilitado por las condiciones de virtualidad del juicio- los segmentos de video donde los propios testigos convocados bajo juramento desmienten los ejes sobre los que se hamacaron en el pedido de condena, y que ya habían quedado recortados del requerimiento de elevación a juicio. Además, se reconstruyó un contexto de la motivación para la avanzada que tuvo la AFIP, en 2016, a partir de un testigo que citó al “sabueso” Carlos Bo, ligado a Elisa Carrió: “Busquen si la plata no se la llevo Cristina”, era la instrucción de trabajo que le daba a sus subalternos frente al caso de la petrolera.
En la última audiencia a su cargo, Beraldi apuntó a aplastar el alegato del fiscal Juan Patricio García Elorrio al plantear la continuidad de un recorrido acerca de los cargos que el fiscal dio por válidos. Repasó que no existió un vaciamiento de la empresa del Grupo Indalo, que no existieron controles laxos, que tampoco hubo diferencias en el procedimiento de otorgamiento de los planes de pago especiales del Artículo 32, y que no se logró demostrar (porque nunca se investigó, tampoco) que hubiese existido no solo complicidad con Ricardo Echegaray para llevar adelante la supuesta maniobra, sino tampoco con el resto de los 19 funcionarios que habían quedado colgando en el tramo 2, desmembrado por el juez Julián Ercolini, lo que les había impedido ser testigos en este juicio.
Irónicamente, el abogado presentó una filmina sobre los hechos que había logrado probar la fiscalía en el juicio, en el título. Estaba vacía. Previamente, se había abocado a explicar por qué no había existido irregularidad ni ausencia de controles en que no hubo reclamos por parte de la AFIP al pago de posiciones del impuesto ITC en los meses previos al otorgamiento de los planes particulares. Recordó que la propia AFIP había fijado un criterio que permitía incluir en ese tipo de facilidades hasta el último mes vencido si se accedía a este tipo de planes.
Esa política se había plasmado el 9/8/2012, dieciséis meses antes de que se lo hubiesen dado a Oil. Y que si ello generaba una “complicidad” con las autoridades de AFIP, cómo explicarían que la petrolera pagó su ITC en un par de meses previos a haber obtenido su segundo plan. La propia Auditoría 15 no había efectuado ninguna observación en cuanto a la inclusión de deuda entre la solicitud del plan y su otorgamiento. No lo hizo en ninguno de los 1648 planes otorgados por Echegaray.
Desconfirmación
Beraldi le apuntó a una cuestión que históricamente había quedado flotando como una cuestión turbia: las sucesivas y “múltiples” desconfirmaciones de boletas de deuda que la Agencia de Palermo efectuaba sobre Oil para no intimarla. La hipótesis que se buscó instalar es que en connivencia con la AFIP se hacía esta práctica para evitar intimar a la empresa para que pague su deuda. Pero de las 150 desconfirmaciones iniciales, en el propio desarrollo de la investigación 73 se descubrieron bien realizadas, inclusive las que se hacían en reiteradas oportunidades. Pero adicionalmente, se descubrió que había 15 que eran por cifras insignificantes y otras 41 que correspondían a pagos realizados por Oil pero que no habían sido imputadas a las deudas que tenían, sino que quedaron en un “limbo”.
La AFIP no podía reasignarlas automáticamente sin que el contribuyente las reimputara. Todo eso se mostró siempre como algo irregular. Cuando declararon los auditores, como Pedro Ocamica no solo no pudo tener respuesta a muchas de las preguntas, sino que concluyó que no pudo saber los motivos por los cuales el resto de las desconfirmaciones habían ocurrido. No que estuvieran mal. Se descubrió que tampoco les preguntaron a los funcionarios que las habían hecho el por qué habían actuado de ese modo.
Beraldi relató que Oil jamás pudo “decidir” no haber ingresado al padrón de Grandes Contribuyentes ni solicitó que no se corrieran los sistemas informáticos ni que desconfirmaran obligaciones. Eran cuestiones internas de la AFIP. “No solo no lo probaron. Todo lo que dijeron que estaba mal tampoco estaba mal”, fustigó el abogado a los acusadores. Según los registros de AFIP, Oil pagaba normalmente y a término el resto de sus impuestos, jamás repartió dividendos, disminuyó su nómina ni redujo su patrimonio neto (obligaciones de los planes) y que todo eso emergía de los propios sistemas del fisco. Que la auditoría nunca relevó si esas condiciones estaban cumplidas y que no había norma alguna que exigiera su empadronamiento en Grandes Nacionales. De hecho, había otras petroleras o la propia Vicentin, AGD y Renault dentro de agencias del interior del país. Sergio Flosi declaró que los procesos eran “exactamente iguales” para contribuyentes de ese segmento, el más alto.
“Quedó destruida la imputación respecto a beneficios indebidos”, concluyó Beraldi que fustigó no solo la instrucción de Gerardo Pollicita, sino que los fiscales de juicio, García Elorrio y Diego Velasco hubiesen tomado como válidas cuestiones que el desarrollo del propio debate había enterrado o por erróneas o por maliciosas. Incluso el tipo penal que utilizaron –en términos técnicos- ya que no era admisible ninguna defraudación cuando no había dinero ingresado al Estado involucrado y que lo descripto tampoco se ajustó nunca a lo previsto en la ley penal tributaria. Beraldi utilizó varios tramos donde eran los propios fiscales los que preguntaban a los testigos y obtenían negativas a su hipótesis. Luego, a criterio de la defensa y por cómo García Elorrio utilizó su última audiencia para volver al requerimiento de elevación, se ignoraron los hechos ventilados en la etapa oral.
Contexto
En el tramo más político, pero que también tuvo anclaje jurídico, Beraldi relató el contenido del caso y recordó que fue el propio Ercolini quien en 2013 se había negado a actuar cuando Carrió le presentó una denuncia idéntica inspirada en una nota de La Nación sobre los planes de pago a Oil. Dijo entonces que englobar todo en una asociación ilícita denunciada en 2008 implicaría violar la garantía de juez natural. Que eran hechos distintos. En 2016, la historia se repitió con el mismo origen formal, pero esta vez la AFIP había acudido al fuero penal económico.
Sin embargo, Carrió volvió a Ercolini quien llevó adelante el expediente pero volvió a declararse incompetente y el destino fue resuelto por Gustavo Hornos y Eduardo Riggi. Al primero, como reveló Ámbito, se le había pedido en ese momento que revele si asistía a reuniones con el expresidente Macri. Lo rechazó. Su colega, Ana María Figueroa pidió que se aportase la prueba de sus ingresos a Olivos y Casa Rosada. Nunca ocurrió. Recién se supo tres años más tarde. Pollicita le volvió a agregar literatura al elevarlo. Sostuvo que Oil estaba relacionada a las concesiones del juego, a la obra pública y a los alquileres de Hotesur. No existe nexo cronológico para eso.
Pero al final, retomó además lo dicho por Oscar Ramos Rivera, un exjerárquico de AFIP. Contó que siempre se lo escuchó a Bo usar como una muletilla siempre: “Me dijeron que dijo para este caso: ´busquen si la Plata no se la llevo Cristina´. (En ese momento) No había ninguna justificación ni nadie se la pedía”, confesó. “El Poder Ejecutivo tuvo directa injerencia en la causa -afirmó Beraldi-, se han violado garantías constitucionales, el juez natural y la defensa en juicio. Eso lo tienen que valorar”, le pidió a los jueces del Tribunal Oral Federal N°3 que escucharon con atención las casi 5 horas de exposición.
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