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De inmediato, todos los ahorristas comenzaron a perseguir a Maqueda por el pasillo, enojados por su pedido de renuncia al presidente del cuerpo, Julio Nazareno. «H... de p...., h... de p....», le gritaban sin parar.
Es que insólitamente, y rompiendo todas las medidas de seguridad (lo cual es preocupante), un grupo constituido por unos 20 ahorristas, provistos de pitos, cacerolas y banderas ganó los pasillos donde se desarrollaba la reunión en la que los ministros debían fallar sobre el «expediente Lema», el caso testigo que les permitiría a los ahorristas reclamar a los bancos la devolución de sus depósitos en la moneda original.
A los gritos, insultos, y un golpe que quedó flotando en el aire, se sumaron decenas de panfletos, algunos de los cuales culpaban a Maqueda por el juicio político que la Cámara de Diputados impulsa contra el presidente de la Corte Julio Nazareno.
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