Alberto Fernández subió ayer a la CTA al acuerdo económico y social que impulsa para la pospandemia. Por ahora, el anuncio de las 60 medidas de gobierno que anticipó el mismo Presidente la semana pasada deberán esperar la evolución de la curva de contagios de coronavirus y el cierre de la renegociación de la deuda con los bonistas. En los próximos días, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof volverán a concurrir a Olivos para definir cómo sigue la cuarentena a partir del lunes 3 de agosto.
El principal indicador que observa el Gobierno nacional para continuar con la flexibilización del aislamiento ya no es tanto la cantidad de contagios, sino más bien el porcentaje de ocupación de camas de terapia intensiva en el área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Ese índice mejoró desde el lunes pasado, cuando alcanzaba el 65% de ocupación, ya que el domingo por la noche se redujo a 62,9%. En ese contexto, el Presidente, el gobernador de Buenos Aires y el jefe de Gobierno porteño volverán a escuchar el diagnóstico de los infectólogos para intentar llevar al AMBA a un formato más similar al distanciamiento social preventivo y obligatorio (DISPO) que al aislamiento (ASPO).
Mientras tanto, en Olivos suman apoyo político para la pospandemia. Ayer, en zoom por la apertura del plenario nacional de la Central de Trabajadores de la Argentina, Alberto pidió “no aflojar” y que no “dividan” al Gobierno de los trabajadores. En paralelo, el Presidente expresó: “Me encantaría que así como pudimos lograr la unidad política con Cristina y Sergio, pudiera lograrse la unidad de los trabajadores. Porque tenemos que estar más juntos que nunca”, expresó el Presidente. “Alberto sabe perfectamente bien a quién representa, y cuento con ustedes y ustedes conmigo, porque el primer compromiso lo tengo con los que me votaron. Y de eso no deben dudar. Cuando nos convencieron de que no podíamos convivir con nuestras diferencias, nos gobernó (Mauricio) Macri”, dijo.
En esa línea, enfatizó: “No debemos dividirnos más y, si la coyuntura nos divide, ya habrá tiempo para juntarnos. Pero que no nos hagan equivocar, que no nos enfrenten”.
“Sepan que acá tienen un compañero que eventualmente ejerce la presidencia, pero que nunca se olvida que es un compañero de todos ustedes”, reafirmó e indicó que sabe que lo “acusan de dialoguista”, pero afirmó que “las decisiones hay que construirlas no imponerlas”. En otro tramo de su discurso, Fernández dijo que la “hoja de la economía está en blanco y tenemos que reescribirla con un gran acuerdo en el que todos seamos actores, partícipes, y todos ganemos”, en vez de “un acuerdo en el que algunos ganan la gran tajada y otros se llevan los restos”.
Acerca de la acción del Gobierno, señaló que “hemos venido ayudando en la medida en la que el Estado puede, y es complejo porque hemos recibido un Estado destruido” aunque reafirmó que “nos hemos impuesto la obligación de preservar empresas y lugares de trabajo”. “Para muchas pymes esto ha sido un gran alivio. Muchas se han reconvertido. Y todos tuvieron que hacer un esfuerzo enorme para adaptarse a esta realidad”, admitió.
“¿Cuánto tiempo más queda de pandemia?”, se preguntó y respondió a mismo tiempo. “Sólo Dios lo sabe. Lo que sí sabemos es que con la cuarentena temprana hemos salvado la vida de miles de argentinos. Vimos lo que hicieron otros e hicimos lo contrario”.
El jefe de Estado también reflexionó sobre lo que dejó la pandemia, y concluyó que “un virus imperceptible derrumbó imperios económicos”, dejando ver la “enorme fragilidad del sistema económico mundial”. “Contamos cuántos se enferman y cuántos mueren, y dejamos de ver cuántas empresas se caen y cuánto cotizan los bonos”, sostuvo el mandatario. En otro pasaje de su discurso, advirtió: “Créanme, es una gran tentación tener la lapicera para firmar decretos. Pero lo que más quisiera es un acuerdo para definir qué sociedad queremos construir”.
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