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30 de mayo 2006 - 00:00

Anoche, enojado con Garré y jefes

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Se enojó Néstor Kirchner, ayer, por los cortocircuitos que están apareciendo en el área de Defensa. Todo comenzó por lo que, aparentemente, era un detalle: la decisión de Nilda Garré, anunciada con bombos y platillos, de suprimir los liceos militares. El Presidente resolvió que esa medida quedaría anulada. Sobre todo, porque no le fue consultada oportunamente. Sólo tenía el visto bueno de Horacio Verbitsky, un veedor de la política militar del gobierno que parece haber cobrado más autonomía de la que el santacruceño está dispuesto a concederle.

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No fue el único episodio que complica ahora a Garré.

También la responsabilizan en Olivos por lo sucedido el 24 de marzo, durante el acto de conmemoración a las víctimas de la subversión. Nadie le avisó a Kirchner lo que sucedería en la plaza San Martín, donde hubo uniformados en actividad de varias fuerzas, armadas y de seguridad (no sólo del Ejército). De tan subordinados, los tres jefes de Estado Mayor terminan sin dar las noticias de las que se enteran, ya que fueron avisados en reiteradas oportunidades sobre las características del acto.

Ayer estalló la ira en el Colegio Militar, con un Presidente enfadado que reiteraba, sin motivo aparente, «no les tengo miedo». Tampoco le adelantaron que habría madres quejándose por el cierre de liceos, en uno de los lugares más seguros y controlados del país, como es ese instituto de formación castrense. Encima debió tolerar que, en medio del discurso, muchos cadetes y oficiales pidieran permiso para ir al baño, raleando las gradas. Picardías de colegio. La suma de contrariedades terminó anoche, con una convocatoria de urgencia para que la ministra y los jefes militares informen en la Casa de Gobierno el incipiente descontrol que se verifica en el sector militar. El temor es que se multipliquen actos de protesta aun cuando tengan como consecuencia el retiro de los efectivos que los producen. «Si tengo que echar cien por semana los echo», repite el Presidente, con escasa convicción. Sabe que no hay motivo necesario para esa crisis.

Es muy improbable que Kirchner reemplace a Roberto Bendini (Ejército), Jorge Godoy (Armada) o Eduardo Schiaffino (Fuerza Aérea) en lo inmediato, aunque sabe que sería una muestra inconveniente de debilidad. Pero el virus ya está instalado: en Olivos creen que en el sector militar hay falta de liderazgos y una parálisis por el miedo que priva al Presidente de la mejor información sobre lo que allí sucede.

C.P.

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