El antisemitismo parece brotar por estos días en los lugares más inesperados. Es el caso de la sede de la calle Puán (en el porteño barrio de Caballito) de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en la que -a la vista y paciencia de sus autoridades- proliferan las pintadas antijudías y las «volanteadas» con consignas que atacan no sólo al Estado de Israel, sino a la comunidad judía local desde posiciones pretendidamente « progresistas» o de «izquierda».
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Por esta causa, Jorge Kirszenbaum, presidente de la DAIA, y un grupo de estudiantes y docentes de esa casa de estudios, se entrevistarán mañana a las 16 con el decano, Héctor Hugo Trinchero, para expresarle su profunda preocupación por la extensión de esas manifestaciones antisemitas.
El disparador de esta audiencia fue una mesa redonda organizada por la Cátedra Libre de Estudios Arabes, bajo el título «La destrucción del Líbano: Derecho, Derecho Internacional, Derechos Humanos». Participaron de ella -coordinada por un profesor de esa facultad, José Luis Moure- el embajador del Líbano, Hicham Hamdam; el cineasta setentista Pino Solanas, y Beatriz Murphy, titular de la citada «cátedra libre» que se dicta en UBA Luján. Trinchero se disculpó de asistir, pero envió un mensaje de adhesión en el que -como el resto de los oradores- atacaba duramente a Israel y elípticamente a los judíos como pueblo. Sin embargo, según el relato de los denunciantes, «un cura y una mujer de la colectividad siria pronunciaron frases totalmente racistas y antisemitas». Dijeron que «el judaísmo no es enemigo de la Iglesia, es enemigo de la vida» (el religioso).
Por su parte, Solanas equiparó a «los guerrilleros de Hizbollah con los desaparecidos del 76 y con los miembros del levantamiento del Gueto de Varsovia». Cabe recordar que Hizbollah es sindicado como responsable de los atentados contra la sede de la AMIA y la Embajada de Israel en Buenos Aires.
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