Más grave, si fuera posible, la crisis entre la Argentina y el Uruguay, países con gobiernos del mismo signo que parecían forzados a ensayar alguna solución para sus diferencias por la papelera de Fray Bentos. Más de 200 camiones que usan la llamada "ruta del Mercosur" estaban varados anoche en la frontera entre Uruguay y la Argentina al ordenar el gobierno de Tabaré Vázquez el cierre de todos los puentes. Ahora, quien cierra la frontera es un Estado, no un grupo de activistas. ¿Qué seguirá a este absurdo que los políticos se limitan a mirar por televisión?
Momentos de
tensión se
viven en la
frontera
argentinouruguaya
debido a la
decisión del
gobierno
oriental de
cerrar los tres
puentes sobre
el río Uruguay
para evitar que
los asambleístas
concreten
una protesta
en balnearios
vecinos.
La decisión del gobierno uruguayo de bloquear en forma total la frontera terrestre con la Argentina para evitar el ingreso de asambleístas entrerrianos, agudizó el conflicto diplomático entre ambos países y abrió un nuevo capítulo en la controversia por la puesta en marcha de la pastera de Botnia.
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La medida de Tabaré Vázquez sorprendió al gobierno argentino, que decidió ampliar la denuncia ante el Tribunal Internacional de La Haya donde ambos países litigan por la instalación de la compañía finlandesa a la vera del río Uruguay (ver nota aparte). Contempla la prohibición para ingresar al departamento de Salto, pero a su vez permite que los ciudadanos entrerrianos que se encuentran allí -muchos acuden a las aguas termales del lugar-regresen a su ciudad. De todos modos, cerca de 200 camiones permanecían varados en ambas cabeceras del puente, y se espera que -de mantenerse la medidael número de vehículos detenidos vaya rápidamente en aumento, teniendo en cuenta que se trata de una arteria clave para el tráfico proveniente de Brasil. Según las estimaciones de la Comisión Administradora del Río Uruguay, por ese puente y por el de Colón circulan por mes entre 8.000 y 10.000 camiones de gran porte.
Esta decisión marcó un hecho sin antecedentes en poco más de 30 años de existencia del puente internacional, con la sola excepción del cierre de frontera que se adoptó en la administración de Jorge Batlle por razones de emergencia sanitaria ante la aparición de casos de aftosa.
Cierre indefinido
El capitán de Fragata al frente de la Prefectura de Salto, Juan José Nieto, quien impartió la orden del cierre del puente internacional, confirmó que la medida se mantendrá «por tiempo indeterminado» y que su levantamiento dependerá de la decisión del Ministerio de Defensa de Uruguay.
«Por aquí no pasa nadie ni caminando, ni enfermo ni nada», se enfureció un miembro de la Prefectura oriental ante la insistencia de turistas y transportistas.
Mientras tanto, entre 80 y 100 vecinos de Gualeguaychú, Colón y Concordia permanecían apostados con carpas a unos 1.000 metros de la cabecera del puente Salto Grande y debatían los pasos a seguir, luego de que la Gendarmería argentina también les impidiera el paso en el área de Control Integrado, un puesto aduanero ubicado al pie de la plataforma.
«Nos quedaremos todo el tiempo que sea necesario», advirtieron los asambleístas, quienes decidieron pasar la noche sobre la ruta.
La orden emanada por el Ejecutivo uruguayo de cerrar el paso ubicado sobre la represa de Salto Grande buscó impedir que los asambleístas entrerrianos, agrupados en una caravana de 30 autos, cruzaran hacia balneario Las Cañas de Fray Bentos, donde tenían pensado realizar acciones de protesta.
Propósito
«La intención era cruzar hacia ese hermoso balneario para darle nuestro último adiós», indicó el asambleísta Jorge Fritzler, quien además adelantó que esta semana los integrantes de las asambleas van a intentar llegar al país vecino «por Brasil y por Buquebús, así que los uruguayos van a tener que cortar todo».
Asimismo, las autoridades uruguayas dispusieron un intenso operativo de seguridad con la presencia de prefectos y un doble vallado del lado oriental del puente binacional Salto Grande, cuyo cierre se suma al bloqueo dispuestoel sábado en el paso que une Paysandú con Colón.
La frontera en la zona de Gualeguaychú-Fray Bentos ya había sido cerrada con anticipación por el gobierno de Tabaré Vázquez luego de otorgar la habilitación para que la planta funcione.
Además, también se mantiene una suerte de «zona de exclusión» en torno a la fábrica de Botnia en Fray Bentos y en la Ruta 24, ante la posibilidad de que los manifestantes entrerrianos cruzaran la frontera.
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