El Presidente le puso nombre ayer al pacto que, dijo su esposa, unía al duhaldismo con piqueteros castellistas; en realidad son tres: Carlos Menem, Luis Patti y Eduardo Duhalde, a quienes el Presidente imaginó, para uso de campaña, en una alianza desestabilizadora (en realidad, sólo los dos últimos anotaron un frente electoral). Fue en un acto en Bahía Blanca y lo dijo en un tono más destemplado que el que había usado su esposa en el lanzamiento proselitista de Rosario. Néstor Kirchner hurgó en la responsabilidad del duhaldismo y los piqueteros en la caída de Fernando de la Rúa, pero casi los disculpó porque se trataba de un presidente que había incumplido la promesa electoral (no como él, aclaró). Las respuestas de la otra parte no demoraron: Menem repitió el vaticinio de prisión y neuropsiquiátrico; Duhalde ironizó con que no creía que Kirchner le atribuyera esas maldades; Patti dijo que lo movía a risa. Castells, finalmente, recordó que él había visitado no sólo a Menem y a Duhalde cuando eran presidentes, sino al propio Kirchner, y en dos oportunidades.
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El Presidente dedicó buena parte del discurso en esa ciudad a completar el montaje del escenario electoral que cree mejor conviene a sus intereses: Informate más
El discurso recordó que quienes lo llevaron a la presidencia le habían retaceado el apoyo a poco de asumir, que muchos de ellos lo apoyaron con el mezquino propósito de ganarse una banca o un puesto. Hubo dos novedades argumentales: La expresión reproduce en público lo que
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