20 de marzo 2010 - 21:00

Asado y vino tinto para 126 invitados

Cristina arribó al salón 12.30 donde la aguardaba la tropa kirchnerista.
Cristina arribó al salón 12.30 donde la aguardaba la tropa kirchnerista.
Entre asado y vino tinto, los ministros, diputados y senadores K participaron de la inusual convocatoria a la Quinta de Olivos que realizó la presidenta Cristina Fernández, que actuó como anfitriona junto a su esposo Néstor Kirchner.

Los 126 comensales que se reunieron en la Sala de Conferencias de la quinta presidencial se sentaron a pequeñas mesas circulares para degustar una parrillada que incluyó asado, achuras, pollo y lechón, carne que la jefa de Estado catalogó tiempo atrás como "afrodisíaca".

Tal como estaba pautado, la Presidenta llegó al comedor a las 12:30, y allí saludó a los legisladores que la aguardaban y también le dio la bienvenida a los que arribaron al lugar casi sobre la hora de su discurso, como el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Sobre la entrada de la calle Villate al 1000, se agolparon periodistas y camarógrafos, quienes observaron la llegada de todos los dirigentes, a bordo de importantes vehículos.

En ese marco, el más admirado fue el automóvil marca Volvo que transportaba al diputado Héctor Recalde.

Luego de mantener un breve diálogo con la prensa desde arriba de su auto, Recalde escuchó un chiste sobre el costoso vehículo y para explicar su preciada posesión respondió: "Tengo 30 años de abogado".

Si de autos se trata, el más modesto fue el Ford Fiesta del diputado Dante Gullo, aunque algunos de los legisladores nuevos no pudieron asistir con sus propios vehículos, sino que arribaron en varias combis que la Rosada dispuso para su transporte.

Cuando comenzaron a salir de la Quinta, algunos dirigentes se detuvieron en la puerta, generando un fuerte congestionamiento en la pequeña calle que conduce desde la residencia hacia el exterior.

Muchos otros como el jefe del bloque de senadores del Frente para la Victoria, Miguel Ángel Pichetto, prefirieron acelerar e irse sin hacer declaraciones.

En medio de ese desborde de automóviles, dio la nota el ministro de Trabajo Carlos Tomada, que con el apuro por retirarse sin bajar la ventanilla chocó por atrás a uno los autos que salía lentamente, retrasado por el ministro de Economía, Amado Boudou, que había frenado para hablar con la prensa.

Si bien no hubo daños graves, los periodistas presentes les recomendaron intercambiar los números de seguro, aunque esa sugerencia no fue atendida.

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