Cuando todavía no se aplacó la puja entre un sector del kirchnerismo porteño y Jorge Telerman, mañana, un conjunto de artistas rendirá homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo, un acto que si bien está pautado con tiempo, suma a la interna que, con organismos de Derechos Humanos como protagonistas, tensó la relación entre el jefe porteño y los adherentes a Néstor Kirchner.
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Por eso algunos ven el acto de mañana en el ND Ateneo del centro porteño, como una «reparación» a Carlotto.
El contrapunto entre la ministra de la Ciudad, Gabriela Cerrutti -aliada de Hebe de Bonafini- y el ala ibarrista -más cercana a Estela de Carlotto- se reavivó el fin de semana, y tendrá correlato en la Legislatura porteña (ver nota aparte).
Uno de los que bramó porque parte de su tropa animó el acto que Cerrutti y Bonafini encabezaron en adhesión a la reelección de Telerman, fue el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks, quien pilotea el llamado Movimiento Evita, que intenta ser un campamento con más giro a la izquierda dentro del Frente para la Victoria. Protestó el funcionario por la presencia allí de Fernando Navarro, titular de la bancada kirchnerista en la Legislatura bonaerense.
Confundido
Fuks, moderado, dijo que «Navarro se confunde cuando participa activamente del acompañamiento a la candidatura de Telerman anteponiendo los tiempos electorales a la gestión», y que «es hora de gestionar y gobernar para los porteños». Criticó además a Cerrutti de quien opinó que en la Ciudad «no hay políticas sociales».
En la misma sintonía replicaron las legisladoras Sandra Bergenfeld y Beatriz Baltroc -las últimas en acomodarse en las butacas del oficialismo-.
Lo cierto es que el kirchnerismo ha aportado funcionarios al gobierno de Telerman, por ejemplo, el ministro de Educación, Alberto Sileoni, entre otros. Es más, Vilma Ibarra puja por la designación de un director por estas horas. Pero, Telerman también ha sacudido ese reparto haciendo trascender que nombrará como director de Juventud a José Ottavis, quien anima el otro grupo oficialista porteño, Compromiso K, y llegaría de la mano de Carlos Zannini a la gestión, para reemplazar a un albertista en ese puesto.
La guerrilla parece recién comenzar. Los kirchneristas porteños creen que a fin de año estará definido quién será el postulante a jefe de Gobierno. Las tropas más replegadas al despacho de Alberto Fernández creen que la opción no será Telerman, quien viene aumentando su imagen en los sondeos que tanto mira el gobierno. Se inclinan por ensayar con Daniel Filmus, aunque saben que por ahora el mejor posicionado entre el electorado sigue siendo Daniel Scioli. Estudian incluso la alternativa de llevar la interna directamente al cuarto oscuro del año venidero, aceptando el desafío de Telerman de que competirá, si es necesario contra el candidato del gobierno. El jefe porteño por ahora ha elegido confrontar con Aníbal Ibarra, tratando de derrotar su gestión y sus dichos, como una estrategia hacia quienes consideran acertada su destitución. Por eso sacudió en el gobierno porteño el sobreseimiento con que la Justicia benefició al ex mandatario. Claro, que el jefe de Gabinete nacional sonrió con ese fallo.
Quienes compartieron horas del fin de semana con A. Fernández le han escuchado una frase, que leen como remate del contrapunto de la última semana entre el mandatario porteño y su antecesor: «Agatha Christie decía que para saber quién es el asesino hay que mirar quién se benefició con el crimen».
Es que así como en el gobierno porteño lanzan sospechas contra Ibarra (el caso de la toma de viviendas del bajo Flores, por ejemplo), del lado del ex mandatario mastican dudas si una eventual « conspiración» terminó con el pase a la vida privada del ex fiscal.
Como fuera, Telerman se verá complicado si el gobierno no bendice su reelección, o lo estarán ministros y funcionarios de las tropas de Fernández que integran el staff del gobierno porteño y que por ahora no lo abandonan. Por eso esperan que la puja se enfríe antes de la decisión presidencial.
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