Si ya venía complicada la relación del gobierno con la Iglesia, sobre todo desde la nominación de Carmen Argibay a la Corte Suprema (por no hablar de la de Eugenio Zaffaroni), ahora ese vínculo parece más deteriorado. Resulta que Helena Highton de Nolasco, la otra mujer del oficialismo anunciada para la Corte Suprema, a quien frente a la Argibay se la reputa de moderada, comparte, sin embargo, opinión y criterio con ésta sobre un tema crucial para la Iglesia Católica: ambas están a favor del aborto. Y, en el caso hasta ahora desconocido de la Highton, con la peculiar y cuestionable teoría del «derecho del niño a no nacer», con la cual habilita luego a cualquier ciudadano infeliz a demandar al Estado porque éste no permitió que su madre abortara para salvarlo de la infelicidad. En las páginas centrales se publican partes de un artículo de esta profesora que habrán, seguramente, de enardecer al propio Papa, quien ya advirtió al gobierno por recomendar a la Argibay. Se supone que el Sumo Pontífice multiplicará esta demanda al canciller Rafael Bielsa, la semana próxima, también para romper el silencio, sobre una cuestión tan delicada, de los propios obispos argentinos, quienes a la hora de hacer oír una voz -como tantas otras en el país-han optado por callar.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El artículo en el cual la candidata a jueza expone su tesis fue publicado en 1993. Si para Argibay el principal argumento para despenalizar el aborto es que la mujer «tiene derecho a decidir sobre el propio cuerpo», para su eventual colega la razón es que existiría un «derecho del niño a no nacer». Mejor dejar hablar a la doctora Highton:
«Consideramos que en el tema del aborto está en juego no sólo la colisión de intereses entre el valor vida del embrión o del feto frente al valor libertady autodeterminación de la madre, sino también -y esto es importante de resaltar-el conflicto propio del derecho del no nacido y no querido. Pues debe resolverse dónde hay daño, si en la supresión de la persona o futura persona o en llevar el embarazo a término y hacer ver la luz a un niño forzadamente, para que sea maltratado, quede abandonado física o moralmente o esté a cargo de instituciones de beneficencia y del Estado».
El razonamiento derivaría, si se sigue la lógica, en que alguienpodría demandar tal vez al Estado por haber impedido que su madre abortara y lo condenara a una vida infeliz, sometida a malos tratos o abandonos físicos o morales.
Dejá tu comentario