En un plenario de comisión, el oficialismo firmó despacho para las iniciativas que pretenden gravar la venta de acciones y el reparto de dividendos.
El oficialismo logró dar dictamen en el Senado al proyecto que grava la distribución de dividendos y la compraventa de títulos valores que no cotizan en Bolsa para compensar menores ingresos por la suba del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias, e intentará convertirlo en ley el jueves próximo.
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Con la presencia del titular de la AFIP, Ricado Echegaray, el plenario de comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Coparticipación Federal de Impuestos discutió el proyecto que busca compensar parcialmente la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias a 15 mil pesos.
La iniciativa -aprobada el último miércoles por la Cámara de Diputados- grava con un impuesto del 10 por ciento la distribución de dividendos y otro del 15 por ciento la compra venta de títulos valores que no cotizan en la Bolsa.
Durante la reunión, Echegaray explicó que el gravamen sobre la compra venta de acciones que no cotizan en los mercados "se estima que puede recaudar por año entre 650 a 700 millones de pesos" y recordó que hasta el momento estas transacciones "al Estado no le dejaban un peso".
El funcionario también precisó que con la alícuota del 10 por ciento sobre la distribución de dividendos "se puede llegar a recaudar 1.300 millones de pesos, siempre que el volumen (de esa distribución) siga siendo el mismo cuando ese sector empiece a pagar Impuesto a las Ganancias".
El titular del organismo recaudador afirmó que el objetivo de estas alícuotas es cubrir los 4.500 millones de pesos que le costará al Estado la modiicación del Impuesto a las Ganancias y con esto se recaudarían unos 2.000 millones, mientras que la diferencia la compensará el Estado.
Uno de los que cuestionó este argumento fue el senador radical Ernesto Sanz, quien sostuvo que "por Impuesto a las Ganancias se han recaudado al día de hoy 16 mil millones más de pesos que lo que estaba pautado en el presupuesto" y agregó: "No digamos que este proyecto cubre un bache presupuestario, porque no lo hay".
Además, el radical Gerardo Morales señaló que los nuevos gravámenes perjudicarán a las pequeñas y medianas empresas, pero Echegaray respondió que "en líneas generales los representantes de la pequeña y mediana empresa estuvieron de acuerdo con esta reforma".
Ante las preguntas de lo senadores de la oposición, Echegaray sostuvo que "no era viable gravar el mercado de capitales porque se iba a recaudar poco" y señaló que "varias empresas" que hasta el momento no eran alcanzadas por gravámenes de este tipo "se han capitalizado y no han ingresado un peso al Estado".
Por su parte, la peronista federal Liliana Negre de Alonso consideró que en lugar de aplicar estos impuestos, el Gobierno debería "pensar dónde se están desperdiciando recursos, como en Aerolíneas Argentinas, donde no hay rendición de cuentas".
El proyecto solo contó con las firmas del oficialismo, dado que la oposición en pleno se pronunció en contra, entre ellos el bloque de la UCR, que anticipó que en estos días definirá los detalles de un dictamen propio para llevar al recinto el jueves próximo.
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