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28 de agosto 2006 - 00:00

Blumberg dice gobierno "ensucia" marcha del 31

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En tiempo de descuento, Juan Carlos Blumberg denunció ayer que el gobierno de Néstor Kirchner montó «una campaña» para «desprestigiar» la convocatoria para marchar el 31 de agosto a Plaza de Mayo para reclamar una más firme política contra la inseguridad.

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A 5 días de la movilización, Blumberg todavía no consiguió la autorización del Gobierno porteño para realizar la concentración y recién hoy, 72 horas antes de la marcha, se reunirá con el jefe de la Policía Federal, Néstor Valleca, para definir el operativo de seguridad.

«Suponemos que más allá de la demora, al final (Jorge) Telerman nos va a dar la autorización para realizar la movilización», dijo ayer un estrecho colaborador de Blumberg. En tanto, aunque estaba previsto, no se verá con el ministro del Interior, Aníbal Fernández.

  • Campaña

  • La quinta movilización contra la inseguridad, que se instalará frente a la Casa Rosada y llevará -al menos lo intentará- un petitorio directamente a Kirchner, chocó por eso, según reveló Blumberg, con una fuerte campaña para desprestigiar la movilización.

    El ingeniero padre de Axel, joven secuestrado y asesinado en 2004, citó una larga listade hechos que le indican que el kirchnerismo estuvo detrás de ese lobby para ensuciar la marcha.

    Habló de los afiches de dos grupos piqueteros, Libres del Sur de Jorge Ceballos, funcionario de Desarrollo Social -de donde, dijo Blumberg, salió el financiamiento de los carteles-; y el Movimiento Evita, de Emilio Pérsico, funcionario de Felipe Solá en la provincia.

  • Querella

    En un caso lo «compararon» con Hitler; en otro lo ubicaron junto a Menem, Duhalde y Alfonsín, una melange extraña. Ayer, en la Fundación Axel, aseguraban que Blumberg querellará a los dirigentes de Libres del Sur por la «injuria» que suponen los carteles en su contra. «Yo para nada soy un nazi y eso me ofende porque yo trabajo con judíos religiosos y en la familia de mis padres hubo asesinatos por parte del nazismo», señaló.

    La «campaña» incluye también la amenaza de Luis D'Elía de hacer una « contramarcha», a lo que sumó la «pinchadura» de los teléfonos personales del ingeniero y los impedimentos para promocionar la marcha en los estadios de fútbol. El domingo pasado no pudo hacerlo en Racing; ayer no pudo en River.

    En cambio, protegido por Mauricio Macri, pudo hacerlo en la Bombonera el fin de semana pasado y ayer en cancha de San Lorenzo.

    «Realmente han ocurrido muchísimas cosas para desprestigiar la marcha, entre ellas me cortan la comunicación desde mi celular cuando estoy hablando con los medios; los afiches que salen desde el Ministerio de Bienestar Social; y luego, una persona que tomó una comisaría y a la que le dieron un cargo público (Luis D'Elía) amenaza con que hará una contramarcha», dijo ayer Blumberg.

    Las quejas de Blumberg, que ayer participó de un acto en Llavallol frente a 5.000 chicos, generaron la respuesta del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, a quien el ingeniero acusa de «prometer pero no hacer nada». Marca al respecto diferencia con el otro Fernández, Aníbal, que es «proactivo», dice.
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