ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

20 de octubre 2006 - 00:00

Bullrich reflota puja contra poder gremial Bullrich reflota puja contra poder gremial

ver más
Patricia Bullrich, Aníbal Fernández y Hugo Moyano.
La ministra de Trabajo durante el gobierno aliancista, Patricia Bullrich, reflotó uno de los debates más importantes de su administración y seguramente lo más recordable de su trayectoria política: el reclamo de transparencia en los dirigentes sindicales. Cuando estaba en funciones emprendió trámites para que los caciques gremiales expusieran sus cuentas personales e institucionales, y rindieran cuenta de su nivel de vida. Fue resistida en el Congreso y en la Justicia, y esa confrontación con los dirigentes de la CGT fue el punto de inflexión en la actitud de ese sector hacia la administración De la Rúa. Con Moyano a la cabeza, el sindicalismo promovió la identificación de aquel gobierno radical con el pago de coimas en el Senado a legisladores peronistas. Con la ley de reforma laboral sancionada y esta embestida de Bullrich contra sus cuentas personales al sindicalismo le quedó claro que no podía haber reconciliación con un gobierno con el cual habían comenzado en buenas relaciones.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Moyano fue un protagonista de las reuniones en las que se urdió a finales de 2001 el final del gobierno de De la Rúa en algo que este ex presidente sigue calificando como un golpe de Estado civil.

  • Detalles

  • En programas de radio y de TV, Bullrich recordó detalles de aquella campaña a propósito de la reaparición del dirigente de La Plata «Pata» Medina, acusado hoy de promover los incidentes en la quinta de San Vicente. Implicó entre las relaciones de este gremialista de la construcción, enfrentado con la conducción nacional de Gerardo Martínez, nada menos que al actual ministro del Interior, que en aquellos años era secretario de Trabajo de Carlos Ruckauf. A este Fernández se le atribuyó en aquel momento ser uno de los primeros armadores desde la gobernación bonaerense del movimiento piquetero que actuó en los incidentes violentos que rodearon la caída de De la Rúa, y que se han beneficiado ostensiblemente en el ciclo Duhalde-Kirchner del cual Aníbal Fernández ha sido ministro en varias carteras. Bullrich contó esto en reportajes que le hicieron Elisabeth De Luca (radio «Libertad») y Fabián Doman (Canal 26), y se reproducen en forma textual por la gravedad de los detalles que da:

  • El secretario general de la Unión Obrera de la Construcción, filial La Plata, se llama Juan «Pata» Medina, que fue uno de los que estuvieron en el centro de los acontecimientos tirando piedras. Resulta que en 2001, siendo yo ministra de Trabajo, empiezo a recibir una serie de denuncias en La Plata. Que no se podía construir, que había habido violencia contra familias y había habido problemas, entonces empiezo a indagar y me comienza a llegar información de que en La Plata hay una mafia conducida desde la Unión Obrera de la Construcción, filial La Plata, y que si uno quería hacer una casa, construir alguna empresa o quería refaccionar una casa, lo que tenía que hacer era « arreglar» con el «Pata» Medina.   

  • ¿En qué consistía ese arreglo? Bueno, el arreglo consistía en que él venía y le decía: «Usted tiene que contratar estas empresas que yo le voy a decir para la terminación de obra, para las ventanas, para el catering». Si el particular le decía «no mire, yo ya tengo mis personas contratadas, lo voy a hacer yo», empezaba una disputa. Han llegado a tajearle la cara a la hija de un empresario, se han quemado autos, destruido las obras cuando estaban por terminarse. Una verdadera mafia.

  • Cuando yo me entero de todo esto, lo primero que hago es llamar al ministro del Interior actual, el entonces ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, el doctor Aníbal Fernández. Lo llamo a él y le digo: «Mire ministro, usted tiene que saber que en La Plata hay una mafia que impide que trabajadores y empresarios puedan trabajar, porque el trabajador que no estaba en la bolsa de trabajo no lo dejaban trabajar». El me responde: «Bueno, pero imaginate, esto es un grupo del peronismo, que esto, que lo otro, usted sabe cómo son los muchachos». Entonces llamo al intendente de La Plata, Julio Alak, y le digo: «Intendente, ¿usted no sabe que en su ciudad no se puede construir porque hay una mafia que lo impide?». «Sí, éste es un problema, pero bueno, yo no tengo injerencias sobre los sindicatos». «Bueno, no tiene incidencia en los sindicatos formalmente, pero puede salir a gritar, a imponer condiciones contra todas estas mafias.» Por supuesto que todos éstos iban a los actos del intendente.

  • Lo mismo hago con el secretario general de la CGT, con Gerardo Martínez, y le digo: «Bueno, acá hay que hacer algo». Los tres se borraron. Entonces comienzo a juntar todos los datos para hacer la denuncia, armo la denuncia con mucho miedo de los testigos y la presento. A la vez, tomo otra medida que es intervenir la filial La Plata del sindicato. El sindicato estuvo intervenido, y «Pata» Medina fue condenado por extorsión, estuvo preso. Después, cuando Medina sale de la cárcel, en lugar de prohibirle la postulación como candidato en el sindicato, lo dejan volver a postularse y el señor gana de nuevo el sindicato, porque todo el grupo, toda la mafia era de él, ya que él repartía el dinero, imagínese la cantidad de dinero que se movía.

  • Si los ministros de Trabajo que me siguieron a mí en la Argentina hubieran seguido como política de Estado una política de transparencia y limpieza dentro de los sindicatos, hoy no estaríamos hablando del «Pata» Medina. Entonces, cuando se hace una política como la que realicé yo, yo termino yéndome y al rato vuelve la mafia, ya que vuelven de la mano de los que trabajan con estas mafias. Por ejemplo, los camiones paran el país, y cuando hay un camionero que no quiere parar, lo mandan a Quiroz como fuerza de choque, a romper los camiones que no quieren parar. Esto me lo ha confirmado muchísima gente del sindicato que no quiere que sigan estas prácticas.

  • Kirchner puede tomar alguna carta con Moyano por una cuestión de conveniencia, pero Kirchner no va a cambiar la matriz de organización de esta política. Porque cuando uno mira su fuerza política, los intendentes que lo apoyan, los grupos que apoyan a estos intendentes, los sindicatos, todos trabajan de la misma manera. Todos trabajan con la prebenda, con el dinero, con el privilegio, con el poder. Yo no lo veo a Kirchner haciendo una renovación fuerte de las relaciones políticas y sindicales en la Argentina. Duhaldistas y kirchneristas son todos parte del mismo problema, de una construcción política donde esta metodología es la común, no es la excepción. Pelearse por un lugar en el palco es llevarle el tributo al jefe. Si el jefe ve que son muchos, que cantan fuerte, que son los que más se escuchan, después les da incentivos. Todo es del color del dinero. Hasta que acá no se cambie la transparencia, que se controle, que haya declaraciones juradas, reelecciones que no sean indefinidas, mientras no pasen estas cosas, el sindicalismo va a seguir produciendo « quirozes», «medinas» y matones.
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias