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14 de julio 2008 - 00:00

Calculador D'Elía: ya cobra con dos cargos

Forzado por la necesidad, Néstor Kirchner (luego de deslegitimar públicamente a Luis D'Elía cuando refutó las denuncias del piquetero sobre un complot encabezado por Eduardo Duhalde), evita producir una fuga del piquetero y recurre al mecanismo usual: darle cargos en el gobierno. La semana pasada, la esposa de D'Elía, Alicia Sánchez, y su mano derecha, Rubén Pascolini, fueron designados en oficinas oficiales con rango de subsecretarios.

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Formado en la doctrina social de la Iglesia, Luis D'Elía podría recurrir a un refrán de la religiosidad barrial para referirse a cómo lo trata Néstor Kirchner: aprieta pero no ahoga. El ex presidente, a pesar de haberlo refutado públicamente, sigue premiándolo.

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La semana pasada, Alicia Sánchez y Rubén Pascolini, esposa y mano derecha del piquetero de la FTV, fueron designados con cargos en el gobierno que tienen rango de subsecretarías. Hacía meses que D'Elía esperaba esos nombramientos. Al fin, los consiguió.

A principios de año, Kirchner recibió a la plana mayor del piqueterismo K, entre ellos D'Elía, para consolidar sus nexos con el gobierno y como parte de ese acercamiento, les otorgó cargos en el Estado y en el PJ. El único que todavía no había «cobrado», era D'Elía.

Le llegó el turno: su esposa, Alicia Sánchez, ocupará una dirección de políticas vinculadas a la Niñez en el Ministerio de Desarrollo Social que encabeza Alicia Kirchner y donde, en general, tienen lugares otros caciques piqueteros, como Jorge Ceballes de Libres del Sur.

  • Zona de riesgo

  • En tanto, Pascolini quedó al frente de la Comisión Nacional de Tierra Social, área que quedó bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete. Es decir: de Alberto Fernández, a quien alguna vez, D'Elía acusó de ser el responsable de su salida del gobierno cuando se produjo el incidente de su visita a la Embajada de Irán.

    Las designaciones deliístas en el gobierno habían entrado en zona de riesgo luego de que, en público, Kirchner refutó con dureza al piquetero por sus dichos de que estaba en marcha un complot para derrocar al gobierno y mencionó como jefe de esa conspiración a Eduardo Duhalde.

    Por esos días, D'Elía también invitó a armarse en defensa de la democracia citando, a medias, el artículo 21 de la Constitución Nacional. «Hay que leer bien» lo cruzó, 24 horas después, el propio Kirchner. D'Elía sufrió el impacto como una traición.

    La semana pasada, el piqueterose vio con Kirchner y habría tenido, según trascendió de fuentes de movimientos sociales, un duro cruce verbal. Un ida y vuelta de acusaciones. Sin embargo, D'Elía sacó un provecho: logró que salgan los nombramientos prometidos.

    Antes, tres dirigentes habían conseguido ser designados: Humberto Tumini como coordinador Federal de Derechos Humanos y Oscar Laborde a cargo de la coordinación social de Cancillería, mientras que Pérsico en una butaca del PJ nacional.

  • Volver

    En tanto, el viernes volvió a mostrarse en un acto público junto al ex presidente cuando éste reunió en un hotel céntrico a dirigentes del centroizquierda que comulgan con el gobierno para comprometerlos a movilizarse, el martes, al Congreso. Allí, además de D'Elía, estuvieron Edgardo Depetri, Emilio Pérsico, Humberto Tumini, Ariel Passini, Oscar Laborde, Ariel Basteiro, Eduardo Sigal, Mercedes Marcó del Pont, Vilma Ibarra, Gonzalo Ruanova, el intendente de San Martín, Ricardo Ivoskus y la diputada Adriana Puiggrós, entre otros.

    Además hubo dos ministros. Nilda Garré, de Defensa, y Graciela Ocaña, de Salud. Esta última es en quien descargó Kirchner el armado de un frente progresista dentro del amplio espectro kirchnerista. El destino último de ese esquema es motivo de debate.
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