El gobierno aceptó, con fecha de vigencia al 31 de diciembre próximo, la renuncia del camarista federal de la sala I de Capital, Gabriel Cavallo. Este magistrado fue quien en el año 2001 declaró la nulidad de las leyes de punto final que más tarde ratificó el Congreso mediante una ley y la Suprema Corte de Justicia.
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La vacante es un regalo al gobierno ya que Néstor Kirchner tiene retenida la designación de más de 200 cargos de magistrados que han sido propuestos por el Consejo de la Magistratura. Eso ha alimentado el festival de los conjueces y las subrogancias entre magistrados y hasta abogados de la matrícula, que se han hecho cargo de causas. A tal caos llevó esa parálisis de las designaciones que la propia Corte Suprema ordenó que cesen esos reemplazos porque las sentencias dictadas peligran de nulidad.
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