El conflicto internacional entre Rusia y Ucrania sigue escalando (contra la mayoría de los pronósticos), mientras en el plano local el planteo de acuerdo con el FMI provoca diferencias internas en el oficialismo y la oposición.
Mientras el conflicto internacional entre Rusia y Ucrania sigue escalando (contra la mayoría de los pronósticos), en el plano local el planteo de acuerdo con el FMI provoca diferencias internas en el oficialismo y la oposición. Mercados internacionales y locales con fuertes oscilaciones, al ritmo de las negociaciones. Pasaron Extraordinarias sin pena ni gloria. Asamblea Legislativa previsible, y con claroscuros. La pandemia en tercer plano, pero sigue, y se agudiza la presión de los movimientos sociales sobre el Gobierno. Todos en la Vendimia. Veamos.
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Pronóstico. “Sin duda, este 2022 nos va a hacer añorar al 2021¡”, se quejó uno de los convidados a un cerradísimo cóctel en el Palacio Balcarce, donde convergieron varios empresarios y financistas, todos con expresión de cansancio, y de preocupación. No es para menos, mientras el mundo asiste con bastante sorpresa al mantenimiento del conflicto entre Ucrania y Rusia, y algunos ya comienzan a plantear cierta “convivencia” con los enfrentamientos, los mercados internacionales de productos registraron una feroz escalada, en especial en granos y energía, ambos rubros muy fuertes en la región del Mar Muerto. Y mientras los puertos de aquella región se mantienen cerrados, complicando también la logística de los movimientos y los operadores internacionales comienzan a tomar posiciones, los Gobiernos hacen cuentas, a favor y en contra. De hecho, en Argentina la “desaparición” de buena parte de la oferta mundial de trigo y de girasol, que llevó las cotizaciones casi a los récords, debería ser una buena noticia; mientras que lo propio con el gas, del que país es fuerte importador, juega en contra.
Vendimia. Para buena parte de los funcionarios y embajadores reunidos en Mendoza (que no fueron pocos), por la Fiesta de la Vendimia, el tema estuvo en todas las mesas, como la de la Finca y Bodega Vistalba, donde el suculento almuerzo (naturalmente muy bien regado) se amenizó, incluso, con música de Piazzolla (obviamente en vivo), muy apreciada por los extranjeros. Por supuesto que no fue lo único. Por caso, el inefable titular de Agricultura, Julián Domínguez, se reunió ahí, en tierra radical, con el titular de la UCR, Gerardo Morales, también gobernador de Jujuy y con pretensiones de candidato a presidente en el 23. Entre discurso y discurso, más declaraciones de prensa en lujoso hotel 5 estrellas de la capital, parece que no tuvo demasiado tiempo para escuchar los reclamos de productores de uva, en particular los que perdieron buena parte de la cosecha con la piedra que cayó en la provincia hace un mes, y que ahora seguramente deberán enfrentar, igual que Corrientes, también provincia radical, “la burocrática y pesada Ley de Emergencia agropecuaria muy poco útil a la hora de mantener cualquier esquema productivo en marcha, ya que no da liquidez”, como señaló un bodeguero de Luján de Cuyo. Los empresarios, generalmente quejosos, también recordaron algunas de las omisiones del discurso “light”, según dijeron, del presidente Alberto Fernández en la apertura de las sesiones en el Congreso. “Si no se acordó de mencionar los incendios de Corrientes, menos iba a hablar de nosotros, pero tampoco se acordó de la inflación que nos complica para producir, y ni siquiera habló de Ucrania”, se lamentó un industrial, mientras un colega porteño, de Recoleta, comentaba que finalmente tuvo que ser cerrada al tránsito toda la manzana de la embajada rusa por las continuas manifestaciones, no sólo de ucranianos.
Abad en familia. El miércoles pasado, los comensales del coqueto restaurant Roux fueron testigos de una inusual e incómoda situación. Y es que entre las Mollejas crocantes de cabrito de Quilino y el Risotto de setas silvestres trufado -parte del exclusivo menú- una pareja empezó a subir el tono de una discusión y el motivo de la diferencia alcanzó a las mesas cercanas, tanto que obligó a varios asistentes a voltear la vista. Allí estaba almorzando el extitular de la AFIP Alberto Abad junto a su esposa y el tema del intercambio elevado eran los alcances de su imputación en la causa judicial por el caso Oil Combustibles y el rol del exrecaudador en un plan para empujar a la quiebra a la compañía. La preocupación por su desarrollo fue el combustible para la acalorada discusión. Todavía no conocían el procesamiento dictado por la jueza Servini, que fue motivo de charla en Mendoza durante toda la Fiesta de la Vendimia, por haber alcanzado a un poderoso local, el corredor de Dakar “Orly” Terranova. El escrito de la jueza recorrió los grupos de WhatsApp de sus colegas empresarios como la comidilla del evento.
Deadline. Pero, sin discusión, fue el tema de la negociación de Argentina con el FMI lo que concentró la atención de la mayoría, especialmente de los políticos enfrentados, incluso, en sus propios bloques de oficialismo y oposición. Y, como la “letra escrita” apareció recién el sábado, la ansiedad se fue colando por todos los rincones, ahora del Congreso que será nuevamente el cuadrilátero de los próximos rounds. “Al Acuerdo (con el FMI) no se llega en dos semanas”, reconoció un diputado de reciente ingreso, en alusión a la necesidad de finalizar el tratamiento, a más tardar en 10 días, dado el próximo vencimiento con el Fondo el 22 por más de u$s2.000 millones, y otro tanto pocos días después para el Club de París. Ante eso, no son pocos los que comienzan a evaluar otras alternativas como el “desdoblamiento”, para que el Gobierno logre, además del quorum, la aprobación por el endeudamiento general, la Ley en sí misma, que sólo tiene 4 artículos, mientras que los voluminosos adjuntos de 45 y 24 páginas respectivamente irían a las comisiones y, naturalmente, requerirían de mucho más tiempo. Mientras tanto, según algunos, podría referirse a un DNU para “formalizar” con el Fondo, condición sine qua non para lograr lo propio con el Club de París. Igual, de un lado y del otro las diferencias no son menores, aunque el rechazo del corazón más estricto de La Cámpora es sólo asimilable a lo más extremo del liberalismo aunque, naturalmente, por causas bien distintas. Para unos, el problema es conceptual y dogmático, mientras que para los otros se debe a lo “superficial” del acuerdo, que no ataca ninguno de los problemas de fondo, estructurales, que plantea la economía argentina. “Sólo impide que se caiga en default y se amplíen los desbalances, los frena pero no los corrige”, reconoce un consultor mientras el trabajo político es febril. Por otro lado, están los que sostienen que el Fondo fue “exageradamente generoso”. “Habría que aprobarlo con las dos manos. No hay ningún compromiso serio de nada, con el primer pago recién en el 26”. “Así como Trump ayudó a Macri, alguien ayudó ahora para salir de esta”, reconocen del otro lado. Lo cierto es que el Banco Central ya se quedó sin reservas líquidas, y el acuerdo aparece como la única opción.
Danzando al 2023. Todo esto se da en medio de una danza de candidatos 2023, entre los que aparecen Morales, Martín Lusteau y Facundo Manes por la UCR; con Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich y el propio Mauricio Macri como precandidatos por el PRO, según comentaban algunos hombres de empresa con el analista Rosendo Fraga, en un corte de la primera reunión del año del ciclo del Estudio Broda. Según decían ahí, la presencia de Macri sería lo único que dispararía también a Cristina como candidata a presidente. En los corrillos también se especulaba con Waldo de Pedro a presidente (que competiría con Alberto Fernández, que también se anota), y con Máximo Kirchner en la provincia de Buenos Aires, como apunta La Cámpora, a pesar de las pretenciones del Gobernador Axel Kicillof. Igual, para los hombres de negocios, el eje siempre está en la economía, internacional y local. En el primer caso, en la región se ve un muy estable Uruguay y Paraguay, con un Chile cada vez más moderado (Alberto Fernández asistirá a la asunción de Gabriel Boric el próximo viernes, y allí se encontrará con el rey Felipe VI de España), un Brasil donde Inácio Lula da Silva sigue llevando la delantera para la presidencial de octubre (¿por tercera vez?), pero con un Perú cada vez más complicado.
Receta verde. “Habría que bajar las retenciones, aunque sea por uno o dos meses para exportar todo lo posible ahora, con un trigo que inesperadamente se fue a casi u$s500 la tonelada, y con producción récord para la Argentina”, señalaba en voz baja un productor de Pergamino en la poco lucida asamblea de la Mesa de Enlace Agropecuaria el sábado en Alcorta, donde se reunieron bajo una pertinaz llovizna, poco más de 200 dirigentes. “Menos mal que no te escucha (Roberto) Feletti, porque se infarta”, se rio otro a su lado, en alusión al controvertido secretario de Comercio que sigue insistiendo con distintas fórmulas para contener la inflación, “desacoplando” los precios locales de los internacionales, lo que no le habría dado demasiadas satisfacciones hasta ahora. Pero lo cierto es que la falta de criterio común dentro del seno del propio Gobierno también se nota acá, con un grupo pulsando por mayores exportaciones para conseguir las apreciadas divisas (y descartado que está que por el momento haya inversiones fuertes del exterior), y los que siguen pulsando por los precios internos.
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