Julio Cobos asumió ayer a la madrugada la presidencia de la Nación en reemplazo de Cristina de Kirchner, y su primer acto oficial como jefe de Estado fue correr una minimaratón con la diputada macrista Cynthia Hotton. El vicepresidente jugó este fin de semana a dos puntas: se reunió en Santa Fe con el gobernador socialista, Hermes Binner, y además fue tentado por el ala alfonsinista del partido para presentarse en 2009 como candidato a senador nacional por Mendoza.
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El diputado alfonsinista Federico Storani y el ex senador Leopoldo Moreau, principales promotores del regreso de Cobos a la UCR, sueñan ahora con una candidatura del compañero de fórmula de Cristina de Kirchner al Senado. El jefe del radicalismo, Gerardo Morales, ya descartó levantarle al mendocino su expulsión del partido para que pida una licencia hasta 2011 y así abrirle las puertas de la UCR, como propuso Raúl Alfonsín.
Ahora, el radicalismo bonaerense alineado con el ex presidente explora la idea de postular a Cobos para una de las dos bancas que se renovarán en 2009 por Mendoza en la Cámara alta. Antes, Cobos debería renunciar, o pedir licencia, al cargo de vicepresidente, tal cual exige Morales, y capitalizar su pico de popularidad de las urnas.
En el cobismo no se entusiasman demasiado con la idea. No los convence que el vicepresidente renuncie a la jefatura del Senado para rebajarse a ocupar una banca en ese cuerpo y, además, todavía está fresca la derrota del radicalismo mendocino frente al peronista Celso Jaque, actual gobernador de la provincia.
El armado radical en Mendoza ya tiene algunas certezas. Ernesto Sanz, jefe de la bancada UCR en el Senado, encabezará el año que viene la boleta de senadores para renovar su banca. También la kirchnerista María Cristina Perceval pondrá en juego su asiento de legisladora mientras que Mónica Troadello finalizará el mandato de senador que dejó Jaque para asumir la gobernación mendocina.
Sanz es, además, el encargado de propiciar la reunificación del radicalismo, operación que incluye el levantamiento de las intervenciones a los distritos que adhirieron a la fórmula Cristina-Cobos, con Mendoza a la cabeza. El único límite es el castigo al vicepresidente, que se mantendrá hasta que renuncie a su cargo. «No se puede ser oficialista y opositor a la vez», razona Morales cada vez que se lo consulta sobre el regreso de Cobos al partido.
Acercamiento
Alfonsín, Moreau y Storani no sólo exploran una posible candidatura de Cobos al Senado, sino que también impulsan un acercamiento del vicepresidente con el socialista Binner. «La UCR, el cobismo y el socialismo de Hermes Binner deberían, ya mismo, ponerse a trabajar en coincidencias programáticas, porque es evidente que el estilo que encarnan el matrimonio Kirchner y Elisa Carrió forma parte de lo que la sociedad rechaza definitivamente; por lo tanto, hace falta crear el partido de la cordura», reclamó ayer Moreau.
Cobos quedó ayer a cargo por seis días del Ejecutivo nacional, a raíz del viaje de la presidente Kirchner a Nueva York, y podría visitar la Casa Rosada por primera vez después de más de un mes, cuando fue recibido por la esposa de Néstor Kirchner en su despacho.
Se trata de la segunda oportunidad en que Cobos toma las riendas del gobierno tras su rechazo en el Senado al proyecto oficial de retenciones móviles, teniendo en cuenta su asunción al frente del Ejecutivo el 14 de agosto pasado, en ocasión de la visita de la jefa de Estado a Paraguay por la ceremonia de investidura presidencial de Fernando Lugo.
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