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20 de agosto 2007 - 00:00

Comentarios políticos de este fin de semana

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Ricardo Balbín y Felisa Miceli.
VERBITSKY, HORACIO.
«Página/ 12».


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El servicio de ayer interesa más para conocer a su autor que la realidad política de la semana que pasó. Un objetivo quizá menor, pero que es útil consignar por la importancia que le da el gobierno a lo que escribe este columnistaasesor. Verbitsky se deja seducir por los discursos de Cristina de Kirchner, en quien ve una coherencia ideológica de la que debería enterarse la propia senadora, que en sus presentaciones públicas más bien parece improvisar a la carta, como aquellos repentistas del verso que fueron Julián Centeya o Héctor Gagliardi.

Entiende Verbitsky que Cristina de Kirchner -una sedicente hegeliana- es la encarnación de algún espíritu absoluto que alcanzará cabalidad si llega a ganar las elecciones. Con su oferta de la concertación liquida al PJ y la UCR y cumplirían sueño autoritario que, cree, fracasó en intentos anteriores de licuar las diferencias entre los partidos bajo la hegemonía de un único conductor. Lo ensayó Juan Perón en 1946 cuando fracasó en atraerlo al radical Amadeo Sabattini y debió conformarse con su vice, un radical inocuo como Jazmín Hortensio Quijano. También se frustró el sueño del unicato de nuevo con el intento de fórmula Juan Perón-Ricardo Balbín en 1973 y en la caricatura de 1987 de Raúl Alfonsín cogobernando con el sindicalismo peronista y el cafierismo.

Cree que ha sonado la hora de la concertación que permitirá en estos tiempos allanar las diferencias partidarias e ideológicas. Esta exagerada confianza en el fenómeno Cristina-Cobos parece eximirlo de explicar cuáles serían las ventajas de un nuevo unicato en la Argentina, fórmula que está asociada a los fracasos en cadena que han jalonado la historia contemporánea. Mejor así; no sea que Verbitsky se anime a proponer cómo extender en el tiempo ese unicato. Los Kirchner creen que es a través de una instauración monárquica (nombra desde el poder, por afuera de cualquierley electoral a su esposa; ¿por qué no mañana a su hijo, si se trata de preservar la uniformidad?); ¿pensará en una dictadura que impida que la diferencia se exprese y alimente, como cree la mayoría de los argentinos, la democracia?

El resto es un atragantamiento de quejas de los lobbies empresarios que frenan los proyectos de Héctor Recalde en el Congreso para darle más poder a los sindicatos y un respaldo a destiempo a las acusaciones que hizo Kirchner de los fondos buitre que, según él, provocan la crisis financiera internacional. Simplifica cualquier análisis cuando dice que son los mismos que poseen bonos defaulteadosde la deuda argentina que quieren que les reconozca validez.

Un recuadro que acompaña a la columna principal de Verbitsky aporta un dato que dará que hablar: el venezolano Guido Antonini se subió al avión fletado por ENARSA con funcionarios argentinos por una orden que dio en persona Hugo Chávez en una cena con éstos pocas horas antes del viaje.

Otro recuadro incurre en un error, cuando atribuye el voto legislativo en la Capital Federal de $ 63 millones para escuelas privadas a un pacto oscuro entre Mauricio Macri y Jorge Bergoglio. Ese compromiso lo tomó el actual jefe de Gobierno, Jorge Telerman, a quien Verbitsky saca pulcramente de la película. Obvio: Verbitsky no escribe una sola línea sobre los incidentes en Santa Cruz del fin de semana, cuando antes se ensañó con hechos similares como los que empañaron una protesta gremial de maestros en Neuquén que provocaron una muerte que el columnista le atribuyó al gobernador y candidato opositor Jorge Sobisch.

VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».


Consecuente con el estilo crítico del monopolio hacia el gobierno, la columna enumera los desastres del oficialismo que desnudan dos hechos: la debilidad creciente de la administración Kirchner y la posibilidad de que se frustre el sueño presidencial de lograr de manera fácil una sucesión para Cristina de Kirchner en las elecciones del 28 de octubre.

No agrega datos nuevos a lo que ya se sabe, pero ofrece una síntesis del clima con que se despide el santacruceño: Skanska, sobres Miceli, valija venezolana, crisis energética, manipulación del INDEC, acoso judicial hacia Elisa Carrió, resquebrajamiento del modelo de asociación con Venezuela, prolongación de la crisis por las papeleras contaminantes de Fray Bentos.

Curiosa omisión la que hace de los incidentes del fin de semana en Santa Cruz, pero con lo consignado le sobra a Van der Kooy para concluir que Kirchner terminará su mandato con marcas de impopularidad que nunca soñó cuando pensó que la elección de octubre sería un mero trámite.

MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».


Con el mismo ánimo crítico que Van der Kooy, este columnista cree que la suma de desaciertos lo pone al gobierno en la obligación de no equivocarse más, so pena de no poder retener el poder en las próximas elecciones.

Un hallazgo es la frase «El Caribe llega ahorahasta Buenos Aires». Un desacierto proponer que la Cancillería retome el control de las relaciones con el gobierno chavista. Es cierto que los cancilleres de la era Kirchner buscaron apartarse de toda gestión frente a los emprendimientos que llevó adelante Claudio Uberti por orden del Presidente y avalado por Julio De Vido. Pero también que el Ministerio de Relaciones Exteriores ha acompañado con anuencia tácita esa cesión de facultades. Este diario informó hace dos años de la existencia de una carta de Rafael Bielsa al Presidente reclamando lo eximiesen de toda responsabilidad frente a los compromisos contraídos por De Vido-Uberti. Pero nunca se admitió oficialmente esa comunicación ni Bielsa amagó con la renuncia al cargo de ministro.

Aporta suspicacias sobre el caso del valijero Guido Antonini cuando alimenta la versión de que pudo haber una intervención de servicios de inteligencia extranjeros en el estallido del escándalo.

Afirma que el gobierno se niega a creerlo cuando exalta la eficiencia de los aduaneros que descubrieron los u$s 800 mil entre los libros y papeles del polizón en el vuelo de ENARSA.

Sí incursiona Morales Solá en los incidentes provocados por activistas y el ex senador Daniel Varizat en Río Gallegos, aunque sólo para condenar el uso de violencia, algo justo, pero sin atribuirle color político a la principal dificultad del oficialismo en la semana que se inicia.

GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».


Util la discusión que plantea el profesor sobre la falsificación idiomática en que incurre el gobierno cuando llama «concertación» a su «concentración» de sellos partidarios sin darles participación alguna, salvo que se enfilen detrás del unicato kirchnerista.

Califica esa conducta de sofisma y lo ilustra con la novela de George Orwell «1984» en la cual se imagina la dictadura del Hermano Mayor que designa Ministerio de la Paz al Ministerio de Guerra y trata de imponer consignas igualmente sofísticas como «La guerra es la paz». «La libertad es la esclavitud» o «La ignorancia es la fuerza».

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