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24 de diciembre 2007 - 00:00

Comentarios políticos de este fin de semana

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Miguel Pichetto
VERBITSKY, HORACIO.
«Página/ 12».


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El periodista-asesor hace un divertido ensayo de dominio del Google (el buscador más usado en Internet) para sostener la tesis oficial del gobierno sobre la crisis del valijero bolivariano. Recorre la cobertura del caso y descubre que pudo ser una patraña urdida por agentes antichavistas dispuestos a malquistar al gobierno argentino con Washington. Según Verbitsky sugiere en su columna, la idea de que se trataba de fondos de campaña fue un invento periodístico en el cual llegó a actuar un periodista con nombre supuesto al servicio de agentes de los Estados Unidos. De allí tomaría esa versión la Justicia americana para atrapar a los agentes chavistas que actuaban sin autorización en el estado de Florida.

En este relato, Guido Antonini Wilson sería desde antes de la incautación de los u$s 800 mil en Aeroparque como un provocador al servicio de los Estados Unidos, que es la misma hipótesis que sostienen puertas adentro los Kirchner cuando hablan del caso.

El final del análisis es previsible: los partidos de la oposición que le piden cuentas al gobierno por este caso están actuando en alianza con una «intromisión extranjera prepotente» para deteriorar al gobierno. Elige un paralelo poco feliz y que no les gustará a los Kirchner, que se desvelan en elogios a la figura de Mariano Moreno: esos adversarios del kirchnerismo son como los unitarios que combatían a Juan Manuel de Rosas (en esta comparación equivaldría a Kirchner) junto con potencias extranjeras.

Que no extrañe entonces que en los próximos días esta última hipótesis nacionalistoidecomience a escucharse desde las tribunas oficiales.

MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».


El dato más importante que aporta la columna de ayer es una frase que le atribuye a Cristina de Kirchner: «He disentido en algunas políticas recientes de los Estados Unidos, pero nunca fui antinorteamericana». Esta expresión sería una disculpa a su queja pública sobre «operaciones basura» que, según el columnista, quiso calificar sólo los tejemanejes de los espías del estado de Florida.

Es curioso cómo los Kirchner emplean como vocero de sus disculpas al mismo periodista y al mismo diario a quienes demonizan como contradictores principales. En alguno de los dos habrá una simulación a detectar; el tiempo dirá la verdad.

Como casi todos los análisis periodísticos de la semana que pasó, insiste en que la reaparición de Néstor Kirchner le quita a Cristina de Kirchner la oportunidad de demostrar que está en condiciones ella sola de habérselas con el cargo-de presidente de la Nación.

VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».


Dedica la entrega de ayer a repasar las consecuencias del affaire Antonini en el arranque del nuevo gobierno y concluye que es lo más grave que podía pasarle. Es un problema, agrega, que va a acompañar al gobierno durante mucho tiempo.

Aporta dos datos interesantes: uno, que el gobierno mandó a revisar los registros de ingresos a la Casa de Gobierno y que no detectó el nombre de Guido Antonini. Miguel Pichetto, senador oficialista, ha dejado, sin embargo, la puerta abierta a que haya estado, mezclado en el tumulto incontrolado que, dice, entra a los actos masivos en Presidencia. Si este viajero pudo entrar a la Casa de Gobierno seguramente es por esa condición, no porque haya que someterlo a controles extraordinarios.

El segundo dato estaba sugerido en la información de la semana que pasó, pero el columnista lo afirma con certeza: Néstor Kirchner -que se ocupa de las crisis del gobierno como si nunca se hubiera ido del cargo-lo maltrató a Gerardo Martínez por teléfono después de que éste paralizó la Ciudad de Buenos Aires el miércoles pasado. Con eso y la presencia del ex presidente en la algarada de fin de año en la CGT bastó para que todos se enterasen de que la opción sindical de los Kirchner se llama Hugo Moyano.

Nota: debiera someter el columnista sus notas a corrección. La semana anterior afirmó que Roger Noriega era funcionario de George Bush, cuando hace rato que dejó la función de encargado de las relaciones con los Estados Unidos. Ayer dijo que le quedan dos años al presidente de ese país, cuando en realidad le restan apenas 13 meses en la función.

GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».


La redacción silogística, muy común entre los abogados, lo traiciona a veces al profesor. Comienza en las alturas de las premisas con disquisiciones idiomáticas para descender después a las miserabilidades de la crónica. En la columna de ayer, Grondona intenta una comparación entre los Estados Unidos y la Argentina y sus temores intrahistóricos; los primeros, estima, temen más al absolutismo; los segundos, a la anarquía. Como toda generalización, es absurda, porque se podría probar lo contrario con las mismas pruebas. Es el riesgo de las afirmaciones que comprometen a conjuntos sociales cuando el analista imagina que se comportan como una persona individual (los mexicanos son haraganes; los alemanes, industriosos; los andaluces, jacarandosos, etc.).

Más atinado es el final de su análisis, que contiene observaciones interesantes: por ejemplo, que Cristina de Kirchner no debería improvisar sus discursos. Por hacerlo ofendió en el Congreso a Tabaré Vázquez, quien no podía responder críticas al estar invitado a una fiesta. También ha sido un error por improvisación, entiende Grondona, la calificación de «operación basura» al procesamiento de un grupo de venezolanos en Miami por intentar encubrir un envío de dinero negro hacia la Argentina.

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