Con Ricardo Alfonsín como único candidato a presidente del radicalismo, ahora los popes de la UCR se proponen cerrar alianzas con otros partidos para llenar el caudal de votos necesarios para arrebatarle el triunfo al kirchnerismo.
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"Se va aclarando el panorama de la oposición", dijo escueto el senador Gerardo Morales al celebrar el renunciamiento de su compañero de banca, el mendocino Ernesto Sanz. "Dejó como único candidato del radicalismo a Ricardo Alfonsín", aclaró por si haría falta.
Enterrada la disputa interna, para Morales ya es tiempo de buscar aliados y adhesiones. "A partir de la unidad del radicalismo nos permite, unificando personerías, dialogar con el socialismo, el GEN, la Coalición Cívica, que son los partidos con los que estamos autorizados a conformar un frente programático nacional". Todos los misiles apunta a Elisa Carrió, autoexcluída del Acuerdo Cívico y Social en agosto de 2010 hasta que los "gerentes" radicales resuelvan sus diferencias.
Pero no será tan fácil para los alfonsinistas propiciar el regreso de la Coalición Cívica al frente electoral. Públicamente, Carrió ya anticipó que no volverá si el socialista Hermes Binner acompaña a "Ricardito" en la fórmula o si la UCR acuerda una lista de adhesión con Francisco De Narváez en la provincia de Buenos Aires.
Morales reiteró que la vocación es armar un "frente progresista" que tenga "la mayor base de sustentación posible" y eso implica, según dijo, "dialogar" con De Narváez, aunque desechó un acercamiento a Mauricio Macri. "No va a ser posible un acuerdo nacional con el PRO", sentenció.
"La base de sustentación en la Provincia, Capital Federal, Santa Fe, Córdoba y en todo el país va a ser lo más amplia posible", concluyó.
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