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No hay, hasta ahora, más que palabras voluntariosas y alguna promesa personal. La mediación presidencial en París apenas sirvió para que, Solá y el jefe formal del PJ bonaerense, Informate más
Es un indicio positivo en medio de la tormenta peronista. Pero, en principio, sólo basta para auspiciar un encuentro entre las rivales que, todavía, no tiene agenda ni límites precisos y cuyo resultado, más allá de lo formal, está cruzado por la incertidumbre.
• Para empezar, Solá aceptó que Kirchner lo siente con Díaz Bancalari porque fue mucho lo que el Presidente hizo por él en los últimos días. Hubiese sido un despropósito desmerecer el gesto del patagónico,pero Solá considera que su interlocutor, en esa disputa, debe ser Duhalde. Si, entiende, fue el ex presidente quien dejó -o mandó- a los suyos a entorpecer la gestión, debe ser el ex presidente quien acuerde con él la convivencia que requiere el PJ. Tiene un problema: Duhalde no quiere «bajar» a ese plano. El lomeño, con razón o sin ella, se emparda con Kirchner y considera al gobernador una figura que no está a su nivel. Lo demostró cuando, desde Venezuela, atormentado por la trascendencia que tuvo la riña bonaerense -que más que salpicarlo lo enchastró- hizo un esfuerzo por ubicarse como juez de la disputa peronista.
• Así y todo, Solá está dispuesto a avanzar en el diálogo con el duhaldismo pero «puenteando» a los delegados de la Legislatura bonaerense. Y más que a Díaz Bancalari, prefiere a
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