Hernán Brahim
estuvo ayer en
el Senado
acompañando a
Guillermo
Moreno. Fue
acusado de
«patotero» por
la oposición, por
haber desarmado
con palos la
protesta del
campo frente a
la Residencia
de Olivos.
El único incidente que enturbió la primera visita de Guillermo Moreno al Senado lo protagonizó el radical Gerardo Morales que denunció que el funcionario había ido acompañado de una «patota», la misma que reprimió a los caceroleros en las puertas de la residencia de Olivos. El secretario de Comercio Interior ya había ingresado al Senado cuando, pocos minutos después, lo siguió un grupo de acompañantes, casi todos de traje negro.
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Morales, quien había invitado al mismo encuentro a un empleado del INDEC, Raúl Llaneza, creyó reconocer entre los hombres de Moreno a uno de los manifestantes que llegaron a la puerta de la residencia presidencial dos micros para desarmar una protesta a favor del campo.
Con la foto de esa noche en la mano (provista por la resistencia anti-Moreno en el INDEC), Morales se acercó a uno de los «custodios» del secretario: «¿Vos sos Hernán Brahim?». «Sí», le contestó el hombre de negro.
«Señor presidente le voy a pedir que se retire la patota, porque el secretario vino acompañado de una patota. Queremos sesionar en paz», le exigió entonces Morales al correntino Fabián Ríos. Le contestó el santacruceño Nicolás Fernández: «No siga con chicanas. Si los acompañantes de los funcionarios generan disturbios le vamos a dar la razón y los sacamos». Brahim, por lo tanto, se quedó en el salón y hasta volvió con Moreno después del cuarto intermedio.
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