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Esa discusión dependerá de si alcanza o no para convencer a los diputados peronistas santafesinos, pampeanos, cordobeses y puntanos y al radicalismo, que la modificación que se introdujo al artículo 5 es garantía suficiente de que el precio del gasoil no aumentará cuando se pase de la tasa de 18,5% al impuesto de 20,2%.
Pero la diferencia es que mientras la importación de gasoil contaba con todo el apoyo del Congreso para evitar una nueva suba del combustible en medio del inicio de la cosecha en el campo, la modificación a la tasa especial es una imposición del gobierno que no es aceptada ni por el propio peronismo.
Se sabe que los problemas no llegan sólo por el peligro de un aumento del gasoil -que por el cambio de alícuota estaría en 1,5 %- sino por el destino de esos fondos y quién los maneja.
No son muchos los diputados y senadores que quieren aumentar los subsidios que hoy controla el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y mucho menos que parte de esos fondos terminen engrosando las arcas del sindicato de camioneros que lidera Hugo Moyano.
Esa distribución de subsidios está claramente contemplada en el texto del proyecto ya votado cuando se establece para la recaudación del tributo una «afectación específica al desarrollo de los proyectos de infraestructura vial y/o a la eliminación o reducción de los peajes existentes, a hacer efectivas las compensaciones tarifarias a las empresas de servicios públicos de transportes de pasajeros por automotor, a la asignación de fondos destinados a la mejora y
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