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21 de diciembre 2007 - 00:00

Continúa el goteo venenoso: ahora prueban que el valijero Antonini Wilson estuvo en la Casa Rosada

El caso del valijero venezolano complicó ayer aun más al gobierno, pero ahora por revelaciones en Buenos Aires y no en boca del FBI en Miami. La fiscal que lleva aquí la investigación por el ingreso sin declarar de los u$s 800.000, María Luz Rivas Diez confirmó que Victoria Bereziuk, secretaria de Claudio Uberti, declaró haber visto a Guido Antonini Wilson en la Casa Rosada dos días después de haber estallado el escándalo del maletín en Aeroparque. En ese mismo momento, Hugo Chávez y Néstor Kirchner firmaban acuerdos y festejaban en público un seguro triunfo de Cristina.Al día siguiente de esa visita a la sede del gobierno, el venezolano partió a Montevideo sin que la Justicia lo retuviera. No fue la única mala noticia que tuvo ayer el kirchnerismo. En Miami, un gran jurado federal acusó formalmente a los tres venezolanos y el uruguayo detenidos allí por conspirar como agentes extranjeros, ofrecer dinero a Antonini a cambio de su silencio y hasta amenazarlo. Así, ya no existe sólo una investigación del FBI y una acusación de los fiscales federales. Es la prueba más clara de que el juicio continuará hasta el final.

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No sólo Guido Antonini Wilson está hablando sobre el escándalo de la valija. Victoria Bereziuk, la secretaria de confianza de Claudio Uberti que voló con él en el fatídico avión, lo hizo antes: en una declaración ubicó al valijero en la Casa Rosada dos días después del escándalo.
El escándalo del valijero venezolano, Guido Antonini Wilson, ya no aporta revelaciones escandalosas sólo en la investigación del FBI en los Estados Unidos. Ayer, la fiscal que lleva la causa en la Argentina, María Luz Rivas Diez, y que ya tuvo encontronazos con la jueza Marta Novatti por la dirección que lleva aquí la investigación, confirmó lo que se sabía ya como versión: una testigo privilegiada de ese día, Victoria Bereziuk, secretaria privada de Claudio Uberti, el ex negociador fuerte con Venezuela, declaró ante el juzgado que vio al hombre de los u$s 800.000 en la Casa Rosada dos días después de la incautación de la valija en el Aeroparque.

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«Confirmo que sí, que esa mención está dentro de la declaración de esta señorita Bereziuk acerca de la presencia de Antonini Wilson el día lunes 6 en la Casa de Gobierno, aparentemente con otras personas más», dijo ayer Rivas Diez.

Tal como lo reveló la propia fiscal, esa presencia aún no está probada, sino que sólo está mencionada en el testimonio de esa mujer que debió abandonar su puesto cuando Uberti fue removido de su cargo como jefe del Organismo de Control de Concesiones Viales en medio del escándalo. Pero es un indicio fuerte, aunque no se sepa quién lo invitó ese día a la Rosada.

Ahora el peso del testimonio sí es fundamental: Bereziuk viajó en el Cesna Citation alquilado por ENARSA desde Caracas hasta Buenos Aires y por lo tanto en el pequeño habitáculo de la nave presenció también las conversaciones de los funcionarios durante el vuelo; también estaban representantes de PDVSA y el hijo de Diego Uzcategui, renunciado en Venezuela en simultáneo con Uberti. En consecuencia, es testigo también de los momentos previos a la aparición de los u$s 800.000 no declarados. Una mujer así, ahora fuera del elenco gubernamental, no es garantía de tranquilidad.

La confirmación que hizo ayer la fiscal también tiene destinatariosclaros en la Justicia. Rivas Diez fue la principal promotora de la extradición de Antonini Wilson desde el inicio del proceso. Fue también la que impulsó la causa penal cuando la jueza Novatti se debatía aún con la Cámara de Apelación intentando excusarse de una causa que nunca quiso tomar.

De hecho ayer, Rivas Diez explicó que ya el 16 de noviembre le había pedido a Novatti la ampliación del pedido de extradición incorporando el delito de lavado de dinero, una decisión que la jueza tomó recién esta semana. Para ese momento, el escándalo por la investigación del FBI en Miami en torno a las acusaciones contra los venezolanos Franklin Durán, Carlos Kauffmann, Moisés Maiónica y el uruguayo Rodolfo Wanseele Paciello aún no se conocía.

  • Consecuencia

    La revelación de la fiscal, entonces, tiene una consecuencia inmediata: demostrarle a la jueza Novatti que el juzgamiento aquí en la Argentina por el ingreso del maletín de los u$s 800.000 no debe agotarse en la espera a la extradición a Antonini Wilson que quizás nunca llegará.

    Rivas Diez echó luz sobre los otros protagonistas de ese escándalo, especialmente los que viajaron con el venezolano en el avión alquilado por ENARSA, pero también sobre los que supuestamente lo recibieron dos días después en la Casa Rosada.

    La ayudaron las versiones previas, como la que incluyó en su denuncia el abogado Ricardo Monner Sans sobre la visita de Antonini al centro del poder argentino.

    Es claro que esa relación deberá probarse y delimitarse para qué y acompañando a quién ingresó a la Casa Rosada. Probar lo que sucedió ese 6 de agosto será aún más difícil que conocer definitivamente cómo fueron los hechos que envolvieron al vuelo que llegó a la terminal VIP del Aeroparque la madrugada del 4 de agosto.
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