Mañana, Néstor Kirchner anunciará la creación del Museo de la Memoria en el predio que hasta ahora ocupa la ESMA. Es inexplicable la voluntad del gobierno en llevar al país político a una zona enrarecida por su afán de recrear una pelea de minorías que le costó sangre al país. A horas del desalojo, crece el malestar del público y de los gobernadores que son cuestionados por las Madres de Plaza de Mayo por su concurrencia al acto.
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En efecto, como suele pasarle con las organizaciones de izquierda a las que pretende seducir, Kirchner perdió el control político de los acontecimientos, sometido a una dinámica riesgosa: de ser una exaltación de los derechos humanos y una condena al pasado de represión militar, los actos programados para el 24 de marzo quedaron convertidos durante las últimas horas en pronunciamientos antiperonistas. El gobierno había calculado costos en su relación con los uniformados; lo que no evaluó fue que se deterioraría el vínculo con los dirigentes del peronismo.
La posición de Bonafini completó la de otros organizadores de estos actos, que ya habían provocado un revuelo entre los mandatarios peronistas, según informó ayer este diario. Todos ellos aducían que fue Solá el único que, la semana pasada en Córdoba, propuso a sus colegas de manera informal concurrir a esas liturgias el 24. Ayer fue víctima de su propia iniciativa por los insultos de la titular de las «Madres».
Varios caudillos del PJ seguían anoche enardecidos con el gobierno y también con el jujeño Fellner, quien hizo publicar que él no concurriría y aconsejaría a los demás seguir sus pasos. «Si nadie nos invitó ni siquiera pensamos en ir, ¿por qué tenemos que quedar como desinvitados? Nosotros el 24 de marzo del '76 pusimos 80% o 90% de los detenidos, los desaparecidos y ¿hoy resulta que nos van a decir quién va y quién no? Me parece una aberración total», dijo el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti.
Otro mortificado fue José Manuel de la Sota, quien en la conferencia de prensa posterior a la reunión que se realizó en su provincia hizo una mención, al pasar, a los recordatorios de esta semana. De la Sota estuvo preso durante el gobierno militar, igual que Jorge Obeid, otro agraviado, que entró en una cárcel aquella noche de marzo.
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