Parece mejorar el gobierno en la forma de recibir los mensajes del público. Lo hizo después de Misiones, y ahora el Presidente sorprende con dos discursos en un día con críticas al llamado garantismo. Dijo que la mejor garantía es que los delincuentes estén presos y calificó de lamentable el sistema que permite en la provincia de Buenos Aires que delincuentes con condenas a perpetuidad salgan antes de cumplirlas ("la Garza" Sosa, los asesinos de José Luis Cabezas). Despierta el Presidente, al menos en el discurso, cuando el país sigue con un desaparecido y un secuestrado que no aparecen, se suman casos de violación en Capital Federal, y la insolencia de los criminales llega a que se registre todos los días un caso de agresión a policías en sus casas (ayer desvalijaron a un subcomisario en el conurbano). Los semáforos porteños son ya una ratonera para los vehículos que se detienen a la luz del día, una desgracia que cuesta vidas y que parecía reservada al conurbano, pero que ya ganó la Capital, que debe ser controlada por el gobierno nacional. Saludable reacción del Presidente, que esta vez oyó.
Néstor Kirchner sorprendió ayer con dos críticas al garantismo judicial. En un tramo del discurso de ayer en San Andrés de Giles, el Presidente destacó la aprobación en el Congreso de la ley que reduce los miembros de la Corte Suprema a cinco, proyecto que atribuyó a la intención de que haya una Justicia independiente.
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En la misma línea trató de responder las críticas que se han hecho al gobierno por sostener políticas ligadas al llamado «garantismo» a las que se atribuye la lenidad del Estado en la lucha contra el delito.
El gobierno fue el que designó en la Corte al juez Raúl Zaffaroni, que ha dicho que cuando era juez de instrucción siempre trataba de defender al acusado de delitos y a quien se le atribuye una ideología «abolicionista» de cualquier pena. También ha confiado la Secretaría de Política Criminal del Ministerio de Justicia a Alejandro Slokar, un abogado discípulo de Zaffaroni quien maneja una oficina dedicada a construir encuestas y estadísticas sobre el crimen, pero también ampara el «garantismo».
Respuesta
El rechazo que percibe el gobierno por su política de seguridad lo trató de responder el Presidente cuando dijo que «los argentinos queremos jueces que se jueguen aplicando la Justicia, porque queremos una Justicia que sea Justicia pero no queremos los delincuentes en la calle, sino que realmente sean juzgados como corresponde. A no confundirse -agregó-, porque realmente las principales garantías las tenemos que tener todos los ciudadanos, pero no hay principal garantismo que garantizar que quien violó una ley tenga que estar donde está. Esto es central y fundamental, y por esa Justicia también vamos a trabajar con todo nuestro esfuerzo, con toda nuestra voluntad para ir recuperando la credibilidad institucional».
¿Seguirán los hechos a estas palabras del Presidente? Antes de ahora sostuvo argumentos parecidos en actos público, como cuando dijo hace un mes que debía volver el tiempo cuando la gente podía caminar con seguridad por las calles de las ciudades.
Por la tarde, de nuevo junto al gobernador Felipe Solá, Kirchner criticó el sistema de liberación de detenidos por parte de la Justicia de la provincia de Buenos Aires.
«A veces se termina liberando a gente que tiene que estar en el lugar que corresponde. Hay algunos que no tendrían que estar en libertad y tendrían que estar cumpliendo las penas que les corresponde», afirmó el Presidente.
Sin resolver
La región metropolitana del país sufre una nueva ola de inseguridad con un secuestrado en el conurbano que no aparece (Iannone), un testigo en juicios por delitos de lesa humanidad al que nadie encuentra (Julio López), dos hechos de violación en la propia Capital Federal, el asesinato de dos ciudadanos en semáforos también en la Capital, el del chofer de la brigada antimafia de la provincia de Buenos Aires en su propio domicilio o el asalto a un subcomisario en Castelar, todos hechos que no han sido resueltos aún, prueban la existencia de esa ola imparable de criminalidad.
La mejoría de los indicadores de la economía, con descenso de la pobreza y la indigencia, el crecimiento de la actividad económica y la baja del desempleo no han cambiado la situación, con lo cual cae uno de los argumentos del garantismo, que afirma que las causas del delito hay que buscarlas en las condiciones socioambientales de la población.
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