Sólo en los papeles, comenzó ayer en la cumbre de Cuzco el proceso de integración entre países sudamericanos. Mientras Luiz Inácio Lula da Silva disfrutaba ser el centro de atención, los argentinos estaban preocupados en salvarse de los efectos devastadores del apunamiento y en encontrar el equipaje que perdieron en manos de militares peruanos. Daniel Scioli, Eduardo Duhalde -que amenizaron el vuelo jugando ajedrez-y Rafael Bielsa llegaron con la delegación en el Tango 10. No bien bajaron del avión, comenzaron los problemas.Un jeep militar con toda la pompa ceremonial les recogió allí el equipaje. Pero no todo llegó al hotel: funcionarios de la Cancillería compraban anoche suéteres peruanos para mitigar el frío -de noche hacía unos 11 grados-, sin saber el destino de sus valijas. Scioli le ganó de mano al resto y consiguió hojas de coca. Masticándolas, pudo ponerse en pie. Chiche Duhalde, con menos suerte, seguía anoche en cama con máscara de oxígeno, al igual que Bielsa, el propio Duhalde y Antonio Cafiero, que no podían ponerse en pie.
Un sonriente Lula da Silva luce un atavío andino en el primer día de la cumbre que reúne a algunos mandatarios de América del Sur. El brasileño festeja su protagonismo.
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