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30 de noviembre 2006 - 00:00

Decreto aparta a militares de lucha contra terrorismo

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Nilda Garré
Al término del año y cuando se esperan definiciones de las cúpulas de las Fuerzas Armadas, el gobierno dio a luz la Directiva de Defensa, fuente principal de la política del sector. El Decreto Nº 1691 que enumera, detalla y describe la organización y funcionamiento de los uniformados llega tardíamente aunque ya se conocían los alcances básicos de la nueva doctrina: no hay enemigos internos, las fuerzas sólo conjuran y repelen agresiones militares estatales externas. Es decir, no hay espacio para actuar contra el flagelo que azota al mundo: el terrorismo internacional ni sus derivaciones (crimen organizado, narcotráfico, contrabando, etc.).

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En este aspecto sólo se prevén operaciones de apoyo logístico a las fuerzas de seguridad cuando éstas se vean sobrepasadas, así lo establece la Ley de Seguridad Interior. No siempre se sigue la letra a pie juntillas ¿o acaso Nilda Garré no empeñó su organismo de inteligencia estratégica para escudriñar en búsqueda del paradero de Jorge Julio López?

La ministra de Defensa se tomó su tiempo para meditar y debatir los postulados de la nueva doctrina. Germán Montenegro, subsecretario de Asuntos Técnicos Militares, tenía listo el manifiesto defensivo pero por diversos conflictos como: la crisis por la seguridad aérea que terminó con la expulsión del brigadier general Eduardo Schiafino, la agitación interna en el Ejército por el caso Cecilia Pando, el affaire del espionaje en la base Zar de la Armada, y el estallido del caso López demoraron la salida del documento.

  • Actividades vedadas

  • En una coyuntura nacional que muestra un crecimiento de la violencia política y delictiva la pieza que firmó Kirchner recuerda que los uniformados pueden actuar en: operaciones destinadas a la preservación de la Fuerza Armada y al restablecimiento del orden dentro de la jurisdicción militar, en caso de atentado en tiempo de paz a dicha jurisdicción, también que el Presidente puede ordenar el empleo de fuerzas de combate -previa declaración del estado de sitio-para el restablecimiento del orden interno, cuando la situación sea de extrema gravedad.

    El decreto conocido ayer elimina la posibilidad de capacitar a los uniformados con doctrina, organización y equipamiento destinado a la tarea excepcional de actuar acompañando a las fuerzas de seguridad. Más claro: no habrá interrelación de ninguna especie entre Fuerzas Armadas y de seguridad.

    La Directiva hace énfasis en dos puntos que son los caballitos de batalla del Presidente cuando habla de organizaciones armadas: utilizarlas en operaciones de paz bajo mandato de Naciones Unidas y en apoyo de la comunidad, ayuda humanitaria. Por eso la primera y única misión en el exterior que aprobó este gobierno fue la participación de la misión de mantenimiento de la paz en Haití. La tarea de la fuerza criolla en Gonaives, unifica ambas operaciones, por un lado colabora en el restablecimiento de las instituciones haitianas y por otro apoya a la comunidad, la más empobrecida del continente, con la provisión de agua potable, medicamentos y apoyo sanitario en el hospital reubicable de la Fuerza Aérea.

    El decreto de Kirchner insiste en priorizar la autoridad del Estado Mayor Conjunto (EMC) como cúspide del poder militar y le otorga el control de la conducción operativa de las tres fuerzas. El brigadier general Jorge Chevalier, titular del EMC, tiene la suma del «poder de los fierros» aunque aún resta saber quiénes serán los responsables en conducir ese nuevo instrumento. Todo lo que se sabe es que el comandante operativo conjunto, subordinado a Chevalier y virtual brazo derecho en la ejecución de las operaciones será un general de brigada. Por debajo de éste habrá un contraalmirante y un brigadier. Como los pliegos de ascenso están bajo el tamiz de Garré, que mira con cuentahilos los legajos en búsqueda de antecedentes de los setenta, se ha dado la paradoja de que la política militar (directiva de Defensa) tiene letra pero no hay hombres para llevarla a cabo.

  • Sistema subregional

    Otro elemento que tiene doble lectura es la adhesión de la Directiva a la construcción de un sistema de defensa subregional. ¿Será ésta la fuerza regional que había impulsado el bolivariano Hugo Chávez o el proyecto de Luiz Inácio Lula da Silva de crear una fuerza sudamericana para proteger los recursos naturales? No son visibles políticas que vinculen las antiguas relaciones de los uniformados con países del continente y extracontinentales, por caso los Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, España, Italia, etc. La realidad pesa más que los escritos de gabinete: ayer hubo un nuevo gesto de consolidación de la relación con el enemigo de 1982. En Chile, los jefes de la Marina de la Argentina y del Reino Unido se dieron ayer un abrazo durante la V Feria de la Defensa, Tecnología y Comercio Marítimo (Exponaval 2006), que se celebra en el puerto chileno de Valparaíso hasta mañana, 1 de diciembre.
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