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23 de agosto 2006 - 00:00

D'Elía aclara que ataca a Blumberg y viola a los privados sin consultar

Aislado hasta por los piqueteros oficialistas, Luis D'Elía enfría ahora la contramarcha que alardeó lanzaría para romper la movilización que organiza Juan Carlos Blumberg para el próximo 31 de agosto clamando por más seguridad y justicia en el país. ¿Tiene el aval del gobierno al que pertenece para ésta y otras tropelías como invadir propiedadesprivadas? Se adelantó a un nuevo alarde: que se mueve por las de él y sin consultar al Presidente, que lo mantiene con rango y sueldo de funcionario y a quien parece complicarlo cada día que pasa con actitudes violentas e intolerantes que ve fomentadas por la inacción de la Justicia hacia sus actos.

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Juan Carlos Blumberg recibió ayer a Raúl Castells, quien le prometió que marchará el 31 de agosto a Plaza de Mayo como lo hizo en dos movilizaciones anteriores convocadas por el ingeniero.
Duró poco: apenas una bravuconada. La «contramarcha» que Luis D'Elía amenazó con montar el mismo día y en el mismo lugar que la convocada por Juan Carlos Blumberg quedó prácticamente desactivada tras el rechazo que la propuesta generó, incluso, entre los piqueteros K.

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A pesar de que anoche cerca de D'Elía insistían en que la posibilidad no estaba descartada, otros jefes piqueteros aliados al líder de la FTV y funcionario nacional, y voceros del gobierno emitieron señales contrarias a la eventual realización de la antimarcha.

  • Inadecuado

  • «Nunca el gobierno evaluó esa posibilidad», dijeron ayer desde la Casa Rosada. «Existen diferencias políticas e ideológicas con Blumberg, pero el modo que propone D'Elía no es el adecuado», se aseguró para despegarse de la postura del piquetero que ocupa un despacho oficial.

    Otros caciques fueron más feroces. «Sería un disparate», dijo Edgardo Depetri, diputado nacional y jefe del Frente Transversal. Jorge Ceballos, de Barrios de Pie, fue más sutil, pero también desechó la idea de la marcha. Lo mismo hicieron desde el Movimiento Evita de Emilio Pérsico.

    Perdido, sin brújula, cuestionado por sus pares, D'Elía intentó una defensa. «Yo no discuto con el gobierno mis acciones. Ni lo hablé ni lo dejé de hablar con el Presidente.Yo hago mi política: el día que no tenga la venia de Kirchner, me echarán.» Habrá que mirar con cuidado la suerte de este funcionario en las próximas horas.

    Como contracara, mientras D'Elía quedó aislado en el intento de ensuciar a Blumberg, el ingeniero sumó el apoyo de diversos sectores: varias ONG se plegaron a la movilización y hasta Raúl Castells, piquetero anti-K, adelantó que participará de ella.

  • Operativo

    Hoy, incluso, estará con el jefe de la Policía Federal, Néstor Valleca, para combinar los operativos de seguridad que el gobierno desplegará, según lo prometido, el día de la marcha. No se descartaba que también se encuentre con el ministro del Interior, Aníbal Fernández.

    Quizá tenga mejor suerte que ayer que tenía agendado un encuentro con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman. Pero a última hora, éste suspendió la cita y envió a su secretario de Legal y Técnica, Sergio Beros, y a su vocero, Oscar Feito, a recibirlo. Espera un aval que nunca llegó.

    A su vez, un grupo de organizaciones civiles evaluaba anoche hacer una presentación ante la Justicia Federal para, por medio de un amparo, exigir que el gobierno esté obligado a garantizar la seguridad durante la movilización programada para el 31 de agosto.

    Es uno de los puntos sobre los que Blumberg encendió un alerta: lo hizo el domingo al advertir que los dichos del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, respecto de que «cada candidato» debería hacer cargo «de sus acciones» suponían una amenaza y un desprecio.

  • Reiteración

    Blumberg entrevió la hostilidad del gobierno en las palabras de quien funciona, como ningún otro, como vocero formal de la Casa Rosada. Por eso, el ingeniero intentó amortiguar los ataques al repetir lo que dice a cada rato desde que anunció la marcha: que ésta no es contra Kirchner.

    No alcanzó. A pesar de que rechazaron la propuesta de D'Elía de hacer una contramarcha el mismo día y en el mismo lugar -el 31 de agostoque Blumberg, los piqueteros K desplegaron toda su artillería contra el ingeniero.

    Usaron, de hecho, el mismo libreto que D'Elía que, por otro lado, es el libreto oficial para cuestionar a Blumberg: vincularlo con Mauricio Macri, Luis Patti, Cecilia Pando y Bernardo Neustadt, armando un combo de lo que definen como «derecha procesista».

    Ese discurso repasaron ayer Depetri y Ceballos, y lo volvió a mencionar D'Elía en una maratón matutina por las radios. A la misma hora, Blumberg se declaraba de «centro» e, incluso, decía, «de centroizquierda».

    Agregó, además, que el gobierno busca «politizar» la marcha.

    Hubo matices. Ceballos, por ejemplo, dijo que Blumberg defiende «intereses oscuros» y, sobre todo, « persigue fines netamente electorales». Ese es el argumento que repite el gobierno para desmerecer la marcha convocada por el ingeniero contra la inseguridad.

    Depetri usó un tono similar, aunque consideró que sería un «desastre» confrontar en la calle con Blumberg. «Yo respeto el dolor de Blumberg, pero es importante aclarar que los responsables del crimen de su hijo están siendo juzgados y serán castigados como corresponde», agregó.

    D'Elía, a su vez, insistió por todos los medios con las críticas feroces y mordaces contra el ingeniero.
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