10 de noviembre 2003 - 00:00

Desatino: habrá denuncias penales

Alberto Fernández -el jefe del Gabinete de Ministroshizo ayer una tajante división entre los piqueteros: hay unos que son buenos y otros, malos. Fernández aseguró que un sector de los piqueteros «quiere insertarse en la sociedad en la que siempre vivió» -por ejemplo, con quienes dialoga, como Luis D'Elía (Federación de Tierra y Vivienda) o Juan Carlos Alderete, jefe de la Corriente Clasista y Combativa-, pero aclaró que otras fracciones «buscan la reacción violenta del Estado para legitimarse», disparando sobre Castells y Pitrola, que lideraron con estrategias distintas la movilización más dura de la semana pasada.

«Todo converge en una campaña de concientización, por suerte, el resto de la sociedad acompaña y en algún momento impulsará acciones penales» contra esos grupos, señaló, casi en contradicción con el proyecto amnistiador anticipado por D'Elía, que prepara el Duhalde de los Derechos Humanos. El funcionario destacó, no obstante, que «ya no puede haber más piqueteros muertos, pueden reclamar, pero deben reinsertarse en la sociedad».

Con respecto a la actitud de D'Elía, opinó que «es uno de los dirigentes más originales, él fue uno de los fundadores y plantea bien las cosas, pero es la sociedad la que juzga y califica». ¿Se refirió así a 0,5 por ciento que obtuvo D'Elía en la última elección a gobernador bonaerense? El gobierno hasta ahora viene teniendo una relación conciliadora con las múltiples fracciones de piqueteros, incluyendo en ellas a los que mantuvieron como rehenes al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, que presentó una denuncia por privación ilegítima de la libertad. Fue cuando esa relación estuvo a punto de quebrarse.

•Crítica

A partir de ahora, el oficialismo intenta mostrar a un sector de ellos, el liderado por D'Elía, como la fracción moderada y racional que busca sólo trabajo, y critica a otros grupos por entender que actúan con el propósito de que los reprima el gobierno, para capitalizar la oposición piquetera al gobierno. La sospecha es que, en realidad, todos estos jefes piqueteros lo único que persiguen es seguir administrando planes sociales, que quieren hacer creer que los fortalece políticamente. «De esta forma contenemos la protesta social», aseveran.

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