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2 de junio 2008 - 00:00

Desfile de tropa CC que incorpora al PJ

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Elisa Carrió se paseó el sábado por el piquete chacarero de San Pedro, con la expectativa de usufructuar el conflicto del campo. Hoy muestra a su tropa bonaerense.
Visitante ilustre de cada piquete chacarero, Elisa Carrió transita la provincia y se anima, convencida de que 2009 será una parada electoral provechosa, para mostrar a una Coalición Cívica (CC) que, dice, está en expansión y hasta incorpora a peronistas.

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Esta tarde, en La Plata, compartiendo estrellato con Margarita Stolbizer, Carrió presidirá un desfile de tropa propia para explicitar el despliegue «institucional» que ostenta en Buenos Aires donde acumula intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares.

Con formato de plenario, Carrió y Stolbizer harán exposición de comandos: 14 diputados provinciales, 8 senadores, una docena de legisladores nacionales, cerca de 200 concejales y unos 40 consejeros que operarán, se presume, en línea con lo que fija la cúpula provincial de la CC.

Esa mesa, que preside Stolbizer, integra a los sectores del carriorismo desde el ARI, que representan Adrián Pérez y Horacio Piemonte, hasta el GEN, el radicalismo margarito, que tiene a la ex diputada nacional de Morón y a Jaime Linares como ordenadores.

Pero engloba, también, al socialismo anti-K, con terminal en Santa Fe y Rubén Giustiniani, que en la franquicia bonaerense encarna Carlos Nivio, a vecinalistas del Movepro que capitanea Jorge Bosques, a Unión Por Todos de Patricia Bullrich y a peronistas disidentes.

Balance de expansión, Carrió sueña con usufructuar el conflicto entre el campo y el gobierno y por eso se muestra como una cruzada de las demandas rurales. Con eso logra, especula, conquistar a los productores, y a los pueblos, del interior de la provincia, donde el campo reina y gobierna.

Por eso, a sugerencia de Stolbizer, montó una mesa municipal donde se sienten, entre otros, los intendentes Mariano Grau (25 de Mayo), Omar Duclós (Azul) y Omar Foglia (Casares). Son zonas enfurecidas con el gobierno donde el radicalismo margarito se consolida.

  • Expansión

    De hecho, en el conteo que le detallan a Carrió, el mapa de concejales está en expansión a partir de la incorporación, a veces silenciosa, de ediles que en 2005 fueron electos en las boletas de la UCR y ahora se suman a la tropa de la Coalición Cívica.

    Pero, hace tiempo, la ex candidata presidencial asumió la idea de que no hay futuro posible sin una pata peronista y por eso, por varias vías, envió a sus lugartenientes a abrir la ventanilla de la Coalición para que se incorporen dirigentes peronistas.

    Puso, claro está, un menú de condiciones, sobre todo que no hayan estado en los últimos años demasiado pegados a Eduardo Duhalde. Como pre condición es casi imposible pero, a priori, algunos pueden contar que fueron rivales históricos del ex jefe bonaerense.

    Una puerta para entrar al carriorismo es Bullrich y su espacio Unión por Todos. La legisladora porteña opera al lado de Carrió y tiene como misión aportarle una pata peronista. Esta tarde, en La Plata, incorpora a un club PJ encabezado por Aníbal «Toti» Leguizamón.

    Ex diputado, Leguizamón ordena una red de dirigentes en el conurbano que hoy mostrará para sentarse a la mesa de la Coalición.

    Encarna, por estas horas, el peronismo lilito y expresó en los últimos días su disconformidad con el documento del PJ nacional que digitó Néstor Kirchner.

    No será, claro, el único que operará sobre ese territorio: Carrió tiene en Héctor «Toti» Flores, dirigente social de La Matanza, a un caminador en materia de organizaciones. Flores fue uno de los pocos piqueteros, sin contar a la izquierda ultra, que no fue absorbido por la Casa Rosada.

    Hay, por otro lado, una segunda vía de accceso a la Coalición Cívica para los peronistas disidentes de Kirchner. Es Gerardo Conte Grand que reavivió el armado que, alguna vez, hace tiempo tuvo con el bordonismo en la provincia y algunas derivaciones que llegaron, incluso, a patrocinar a Palito Ortega.

    Es el caso de Ricardo «Lolo» Gómez quien alguna vez estuvo cerca de Kirchner pero duró poco. A pesar de que, de arranque, tenía motivos para desconfiar. Unos días antes de que el patagónico acuerde con Duhalde, Gómez lo visitó en la Casa de Santa Cruz.

    - ¿Pero vos no vas a arreglar con Duhalde?, porque si no nosotros nos abrimos -lo tanteó el «Lolo» al ahora ex presidente, anoticiado de las gestiones que en ese sentido hacía José «Pepe» Pampuro. - No, con ése yo no arreglo nada -se enojó Kirchner, pegando un manotazo en la mesa-.

    Lo demás es historia conocida.

    P.I.
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