Habrá que creerle a Mauricio Macri cuando se queje de la herencia recibida, por más que ése sea un lugar común de todos los gobernantes. Ayer denunció que los empleados municipales -en su mayor parte maestros- se tomaron 2,7 millones de días de licencia el año pasado (durante la gestión de Jorge Telerman), el doble que en 2003. Como si fuera poco, el jefe de Gobierno no encuentra anotación alguna para saber cuánto dinero se les debe a proveedores. Ayer debió emitir un decreto pidiendo que éstos pasen a reclamar sus facturas impagas para no incurrir en un pagadiós. Deudas de las que nadie se tomó el trabajo de avisar.
Si le faltaba a Mauricio Macri una embestida más contra los empleados municipales, ayer les asestó otro golpe: denunció que se tomaron 2.700.000 días de licencia por enfermedad durante el año pasado, a lo que llamó «sabotaje».
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Los permisos para faltar al trabajo a los que se refirió Macri son los que fueron dados a todo el personal de planta de la administración, especialmente los maestros, que hace rato reportan la queja de las familias por la cantidad de días que se ausentan, lo que ha provocado que existan suplentes de suplentes.
Macri, a partir del informe que elaboró el Ministerio de Hacienda, anunció cambios en la Dirección de Medicina Laboral de la Ciudad por «abuso, desidia y libertinaje» en el otorgamiento de las licencias médicas y anticipó que abrirá «sumarios» a quienes «hayan abusado» del beneficio.
Por otra parte, tal como anticipó este diario, Macri publicó ayer un decreto mediante el cual convoca a los proveedores del Gobierno que tengan deuda hasta el 31 de diciembre para que se anoten en un listado y puedan cobrar. Desvela al jefe porteño conocer cuánto suma la deuda flotante que heredó de Jorge Telerman. Por eso les había pedido a sus ministros que le hicieran la cuenta, pero sólo pudieron acercar los números las áreas de Gregorio Centurión ( Comunicación), Esteban Bullrich ( Desarrollo Social) y Pablo Picardo (Espacio Urbano).
Para hacer el anuncio sobre las licencias, el jefe porteño convocó a una conferencia de prensa en el palacio municipal, donde estuvo acompañado de Gabriela Michetti y del ministro de Hacienda, Néstor Grindetti. Macri dijo que «para semejante desquicio tiene que haber habido complicidad entre el que emite y el que solicita» las licencias, en alusión a los médicos que se desempeñan en la Dirección de Medicina Laboral, en el Hospital Rawson.
Grindetti anticipó que «todos los cargos médicos» de la Dirección serán concursados desde el 1 de marzo y que «el caso más dramático» de otorgamiento de ese beneficio lo encontraron «en el área de Educación».
«Estamos frente a otro lugarde prácticas oscuras e inentendibles», acusó Macri a los municipales. Daniel Ferranti, ex médico forense de la Policía Bonaerense, ocupará la oficina donde se otorgan las licencia, un lugar por el que ya pasó, a principios de 2000.
Las estadísticas del Gobierno porteño arrojan un promedio de faltas de «20 días por empleado», lo que significa que habría personas que faltan meses contra otras de asistencia perfecta o que sólo toman pocos días.
«¿Cómo puede ser que tanta gente viva de licencia?», se preguntó el mandatario porteño y calificó la situación de « libertinaje», además de anticipar medidas para contrarrestar esa situación.
También Grindetti se refirió al «otorgamiento gracioso y libertino de las licencias» y anticipó que la Dirección de Medicina Laboral, que depende de su área, será descentralizada a partir de marzo próximo. El nuevo director del área, Ferranti, ya recibió la orden de comenzar un proceso de sistematización de causas y áreas por pedidos de licencias.
«Este es un trabajo que comienza, para que vuelva la cultura del trabajo y que no es lo mismo trabajar que no trabajar», señaló Macri, y puso como ejemplo del «desquicio» un caso en el cual a una mujer le negaron una extensión de 30 días, cuando había fallecido su hijo.
Grindetti explicó que las licencias se duplicaron: «En 2003 hubo 1,3 millón de días de licencia, y en 2007, 2,7 millones de días», señaló, y que hubo un incremento exponencial de las licencias prolongadas.
En lo que pareció una contradicción,por la mañana, el ministro de Educación, Mariano Narodowski comunicó con énfasis que «no hay ni habrá despedidos ni cesanteados» entre los maestros. El funcionario, sin embargo, se refirió a la posibilidad de bajas como las que se dieron a 2.300 contratados. De todos modos, el ministro no podría despedir a maestros, ya que deben exponerse causas graves para que queden cesantes y tienen que ser sometidos a un sumario. Eso no quita que, tal como lo anunció Macri, puedan realizarse sumarios por supuesto abuso en licencias médicas presuntamente injustificadas. Pero Narodowski ayer pactó con el gremio de los maestros que no habrá cesantes y que, en cambio, faltan 2.000 docentes para satisfacer la demanda escolar.
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