Instalado en el besamanos de Puerto Madero, Néstor Kirchner convenció ayer a los caciques piqueteros de que su reperonización, coronada por una futura jefatura en el PJ, no significa desactivar la concertación ni habilitar una hegemonía del partido que conducirá. A la vez que retuvo en el regazo oficial a Luis D'Elía y a sus socios, avisó que la negativa -ya manifestada-de incorporar a Menem o a los Rodríguez Saá a ese movimiento (que cada día se parece más al PRI mexicano) se amplía también a Eduardo Duhalde. La recepción a estos «gordos» del piqueterismo se produjo mientras explora un mecanismo para crear una «mesa» reducida para los gobernadores y descarta, casi de manera terminante, someter a su mujer, la Presidente,a ser cabeza de lista de los congresales del peronismo de Buenos Aires.
Los «otros gordos», Humberto Tumini, Emilio Pérsico, Edgardo Depetri y Luis D’Elía esperan,
ayer, que los autoricen a ingresar a las oficinas de Néstor Kirchner en Puerto Madero.
«Este es otro peronismo: no hay lugar para los Menem, los Rodríguez Saá, ni los Duhalde.» Néstor Kirchner tocó música dulce para los oídos piqueteros que escucharon ayer una larga exposición del ex presidente sobre la necesidad de asumir como jefe del PJ.
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En malón, Luis D'Elía (FTV), Humberto Tumini (Libres del Sur), Edgardo Depetri (Frente Transversal) y Emilio Pérsico (Movimiento Evita), habían llegado al búnker K de Puerto Madero a plantear sus reservas ante la proclamación de Kirchner en la jefatura partidaria.
Cordial, el patagónico escuchó las observaciones. D'Elía y Tumini fueron los más terminantes en su negativa a que se trepe al trono «pejotista»; menos frontal Depetri expresó su duda; Pérsico, asumido como peronista, es el único del clan que festejó la reperonización de Kirchner.
Es más, Pérsico, según fuentes del Movimiento Evita ( ME), ocupará un cargo en la cúpula del PJ normalizado. Iría, se asegura, a la secretaría de organización, de acuerdo con el ofrecimiento que le habría hecho el ex presidente unos días atrás.
A los demás, Kirchner los consoló con la promesa de que los recibirá «para discutir» cada 30 días y trató de calmarlos con el supuesto de que su proyecto es movimientista. «Lo primero es el movimiento no el partido», les dijo en un tramo de la larga charla de casi dos horas.
En la traducción de D'Elía, Tumini, Depetri y Pérsico el concepto de «proyecto plural» significa que Kirchner, como sostén partidario del gobierno de su esposa, no se acotará al PJ sino que reservará espacios para otros sectores, entre ellos los movimientos sociales.
Distendido, Kirchner le dedicó 1 hora 45 a los caciques que en sus primeros tiempos como presidente le aportaron la tropa callejera. En la última etapa, la sintonía se resquebrajó: D'Elía dejó el gobierno entre críticas y Tumini voceó sus diferencias.
Vuelco
La matriz de la queja es el vuelco hacia los históricos jefes del peronismo, gobernadores e intendentes del conurbano, que experimentó Kirchner en la segunda mitad de su gobierno y que se consolidó luego de enfrentar, y derrotar a Eduardo Duhalde, en Buenos Aires.
Ayer, el patagónico arguyó que debe conducir el PJ porque si al frente queda otro dirigente, «el partido será una fuente de conflictos permanentes que perjudicará al gobierno de Cristina».
- «Creemos que debés conducir un espacio más amplio, por encima del PJ» -lo sondearon D'Elía y Tumini casi a duo-.
- «Tomar la decisión de ponerme al frente del PJ fue motivo de una profunda reflexión. Ahora es lo mejor» -se explayó el ex presidente-.
Con la cumbre de ayer, el romance parece reencauzarse. «Por ahora todo perfecto: Veremos cómo evoluciona», dijo, confidente, uno de los capitanes piqueteros.
Por lo pronto, ya pudieron recuperar cargos en el gobierno. Jorge Ceballos volvió a Desarrollo Social y Luis D'Elía tendría, por sí mismo o a través de un dirigente de su grupo, una expansión en el área oficial.
Fuera de la cuestión interna, Kirchner se permitió pasear por otros asuntos en su charla con los caciques piqueteros. Abordó, en detalle, dos cuestiones puntuales.
En referencia a la crisis financiera de Estados Unidos arriesgó que no afectará a la Argentina. Es la teoría del «desacople» que defienden algunos economistas mientras otros ponen en duda. Para Kirchner, el país se mantendrá al margen de cualquier efecto exógeno. «Hay buenos indicadores económicos, estamos fuertes.» Habló, luego, de la cuestión social y se defendió: «Estamos mucho mejor en materia social».
Ante una audiencia, como mínimo, filo chavista -el menos bolivariano es Pérsico, mientras que tanto D'Elía como Tumini y Depetri son abiertos defensores del venezolano-Kirchner la emprendió contra Alvaro Uribe, presidente de Colombia, a quien responsabilizó de que fracasó la liberación de rehenes mientras una comitiva internacional, encabezada por él, esperaba en la selva. «No se hizo por culpa de Uribe: estaban ahí, delante de nosotros los bombarderos. No quería que se haga».
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