Lorena Castro, la viuda del policía Jorge Sayago (en la foto, en el centro con su hija Marcia en
brazos) encabezó ayer en Las Heras la primera marcha de silencio en reclamo de justicia.
Heras y Río Gallegos, Santa Cruz - La viuda de Jorge Alfredo Sayago se quebró en llanto ayer en la alcaidía de Las Heras, a pocos metros del lugar donde abatieron a su esposo, cuando concluía la marcha que encabezó ayer en esa localidad en reclamo de justicia y esclarecimiento de la muerte del policía, al cumplirse 14 días del asesinato, sin que todavía la Justicia haya ordenado detenciones sobre los presuntos autores materiales del hecho. Hoy participa, a las 18, de la segunda marcha, esta vez desde Caleta Olivia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Lorena Castro, la viuda, llegó al pueblo hacia las 17 junto con su hija Marcia, de 1 año y 3 meses, su madre, dos hermanos, su cuñado y dos sobrinos. Hacia las 18, la joven se reunió, en la plaza General San Martín, con unas 200 personas entre comerciantes y pobladores de la localidad que se sumaron a la movilización. Desde allí transitó la veintena de cuadras hasta llegar a la alcaidía, donde ella y su familia depositaron ramos de flores al pie del mástil donde flameó por tres días la Bandera argentina a media asta, en señal de duelo.
Desde allí pidió justicia, pero se quebró a poco de empezar un improvisado discurso y buscó rápido resguardo en el interior de la alcaidía, donde el personal le acercó una silla. Lorena dejó a Marcia en brazos de sus familiares y estalló en llanto. Eran apenas las 19, la marcha ya había concluido y las pancartas preparadas para la ocasión seguían en alto desafiando el árido suelo del pueblo.
Consignas
«¿Tenían derecho a destruir esta familia?», imponía inquisitiva una de las pancartas con la foto donde podía verse a Sayago, su concubina Lorena -no estaban casados sino que habían conformado un vínculo de hecho- y su hija Marcia. Obvio, nadie respondió a esa pregunta desesperada. La gente acompañó en silencio, bajo la llovizna persistente que ayer por la tarde cayó en Las Heras, en una jornada gris.
«Cárcel ya a los asesinos» y «Justicia para Jorge» fueron otros de los reclamos que asomaban desde las pancartas.
La marcha fue organizada por maestros locales de la Asociación de Docentes de Santa Cruz (ADOSAC), que conforma el Frente de Unidad Trabajadora, conocido como FUTPolo Obrero, y convocada por la propia Lorena a través de misivas que desde hace días están adheridas en los frentes de los comercios.
Contó, además, con el respaldo de la Asociación de Familiares y Esposas de Policías -AFEP- que reclaman mejoras para los efectivos -equipamiento, incremento salarial y menor carga horaria-. Algunos comercios simbólicamente bajaron sus persianas. Mientras apenas un puñado de políticos se sumó a la movilización. Fue el caso de la presidenta del Concejo Deliberante, Erica Jaramillo (PJ), que ejercía como intendenta interina cuando estalló el conflicto petrolero el 23 de enero. El viernes 3, cuando los sindicalistas se sentaron en una mesa de negociación con el ahora ex ministro de Gobierno de Santa Cruz Claudio Dalle Mura ( presentó su renuncia el viernes 17), Jaramillo fue echada por los activistas y cuando se desató la refriega, la madrugada del martes 7, Jaramillo ya estaba de vacaciones. Ayer, la concejala se sumó al reclamo de la viuda de Sayago. También estuvo el concejal Miguel Peña (PJ).
No corrieron igual suerte la kirchnerista Roxanna Totino y el justicialista «Lalo» Camino (docente auxiliar, de 35 años), que debieron acatar el pedido de la viuda. Lorena les demandó personalmente a Totino y a Camino, durante un encuentro que mantuvieron pasadas las 17 en la casa de la vecina Susana Marengo, en el barrio Güemes, próximo a la alcaidía, que no participaran de la marcha.
Lorena Castro, demacrada, muy delgada y ataviada con un jean azul y una campera verde cargó en brazos durante toda la marcha a su hija Marcia, vestida con un buzo azul y sombrero floreado que intentaba resguardar el rostro de la niña.
En simultáneo, Víctor Alvarez, un tío del oficial subinspector Sayago, ascendido post mórtem a comisario, encabezaba otro reclamo en Río Gallegos. Fue escasa la participación a metros de la sede gubernamental. La convocatoria fue en el centro de la capital provincial, en la intersección de las calles San Martín y Roca. El pedido era el mismo: esposas y familiares exigían justicia por la muerte del policía. Apenas unas quince personas se apostaron en el lugar, donde permanecieron quietas y en silencio portando dos carteles con las leyendas: «Justicia por Sayago» y «La vida del policía vale 30 pesos».
Desde Río Gallegos, el viernes 17, pasadas las 20, el presidente Néstor Kirchner, durante un encuentro que apenas duró 5 minutos y que se concretó luego del acto de inauguración del tendido de una fibra óptica, se comprometió a interceder personalmente a fin de encontrar una solución al reclamo de la AFEP (cuando los efectivos se autoacuartelaron en octubre pasado, a horas de las elecciones, Kirchner destrabó el reclamo poniendo al frente de la fuerza a Wilfredo Roque). Las mujeres de los policías se quejaron de que el gobernador Sergio Acevedo -y el ex ministro Dalle Mura- no atiende sus pedidos.
Dejá tu comentario