Ayer llegaron desde Brasil los técnicos de la agencia publicitaria "Duda" Mendonça, que Duhalde tiene contratada desde la campaña presidencial de 1999. Lo asesorarán en su nueva función. Se trata de un padrinazgo inquietante: "Duda" Mendonça se ha hecho cargo también de la imagen de Lula Da Silva, el candidato del PT a la presidencia de Brasil y un referente principal del populismo latinoamericano.
Duhalde contrató, de nuevo, al "image maker" que lo asesoró en la campaña presidencial y de senador, Eduardo Mendonça. Es también el mentor de Lula Da Silva, el principal adversario del gobierno de Fernando Henrique Cardoso en Brasil.
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Más allá de la ya antigua relación entre estos bahianos y Duhalde, su desembarco en Buenos Aires tiene ahora una significación especial, sobre todo para quienes se interesen por la política en la región: la misma agencia de publicidad que atenderá al presidente designado es la encargada de llevar a la jefatura de Brasil a Luiz Inacio Lula Da Silva, el candidato del Partido de dos Trabalhadores (PT) y una de las expresiones más significativas del populismo latinoamericano.
A «Duda» la campaña del '99 le resultó relativamente barata: trasladó a la imagen de Duhalde varios de los spots que había elaborado para Cardoso en las elecciones. Lo mismo que había hecho antes con Carlos Menem, a quien vendió los avisos que había creado para otro descendiente de sirios, Paulo Maluf, candidato a gobernador de San Pablo («Menem lo hizo» fue la traducción de «Foi o Maluf que fez»). Tal vez ahora vuelva a ubicar en la Argentina su mesa de saldos, derivándole de nuevo a Duhalde las primeras producciones dedicadas a Lula.
Hay que estar preparados. Uno de los spots que «Duda» puso en el aire en su país muestra a dos parejas de jóvenes de clase media saliendo de un restorán; cuando se encaminan hacia un par de autos vistosos se cruzan con un mendigo y las dos chicas se emocionan. «Puede ser que no lo sepas pero algo tenés del PT», predica una voz en off. La estrategia es bastante obvia: atraer hacia Lula a gente que por su condición social jamás lo votaría. Queda ahora por cuenta del lector cómo se podría traducir este mensaje refiriéndolo al duhaldismo.
Al abrazarse a Lula, el marquetinero brasileño busca también mejorar su propia imagen, asociada a Maluf (quien para la clase media de su país equivale a Menem para la clase media argentina), con quien cayó derrotado frente a la izquierdista «chic» Martha Suplicy. Con Duhalde también pretende buscar revancha, sin cambiar de monta: fue quien lo asesoró durante la infausta campaña de 1999. En aquel entonces, el acercamiento de «Duda» al actual presidente designado fue, en sí mismo, una operación política impulsada por José Manuel de la Sota. Vale la pena conocerla porque la anécdota revela enfrentamientos todavía vigentes entre los principales hombres del peronismo.
«Duda» Mendonça llegó a la Argentina para asesorar en materia de estética electoral al actual gobernador de Córdoba, quien conoció al publicista merced al padrino bahiano de ambos, Antonio Carlos Magalhaes. De la Sota se entregó a los consejos de «Duda» y, sea o no debido a eso, ganó la gobernación que ya había peleado sin éxito dos veces. El asesor adquirió una pátina milagrosa. A comienzos del '99, Duhalde venía barranca abajo y se dispuso a abandonar la candidatura presidencial. En una reunión secreta celebrada en el departamento de Hugo Anzorreguy le ofreció la posta a Carlos Reutemann, para que se haga cargo de representar al PJ. Reutemann aceptó y comenzó a buscar un compañero de fórmula. Al enterarse de este cambio de situación, De la Sota se alarmó, temeroso del ascenso de Reutemann y convencido de que el santafesino, a diferencia de Duhalde, podría conquistar la presidencia y modificar el equilibrio interno del PJ. Fue entonces cuando le reclamó a Duhalde que siga al frente de la fórmula y le ofreció a su propio asesor de imagen, «Duda» Mendonça, quien ya había trabajado para Menem.
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