Condoleeza Rice, la titular del Consejo Nacional de Seguridad de EE.UU., pareció ayer condenar por anticipado el esfuerzo: «Estoy segura de que se verán, pero no está prevista ninguna reunión entre ellos». Hablaba de George W. Bush y de Eduardo Duhalde, quienes participarán hoy de una cumbre de la ONU en México. Sin embargo, desde el entorno más cercano al Presidente se desafiaba anoche esa sentencia y también la gestión completa de la Cancillería de Carlos Ruckauf. El número dos de la SIDE, Oscar Rodríguez (marido de Mabel Müller e íntimo de los Duhalde), buscaba una entrevista particular con el presidente norteamericano. La gestión se hacía delante del mejor amigo de Bush, su secretario de Comercio, Robert Evans.
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Anoche se pretendía algún alivio para el impacto que produjeron Bush y su coro, y para lograrlo se exploraba una vía heterodoxa: conseguir, desafiando al protocolo, una reunión con el presidente de los Estados Unidos, hoy, en la cumbre de la ONU que se desarrolla en Monterrey. La gestión corrió por canales informales: los contactos del segundo de la SIDE, Oscar Rodríguez, con el entorno de Robert Evans, quien además de ser secretario de Comercio es el mejor amigo de Bush. Si esta búsqueda tuviera éxito hoy, habría una reunión muy breve pero tal vez decisiva entre Duhalde y el mandatario norteamericano en una suite del hotel Quinta Real, donde ambos estarán alojados.
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