Duhalde visitó a Kirchner para informarlo sobre una cumbre internacional. Mañana renunciará a conducir el PJ bonaerense. Antes, creó 48 secretarías para zanjar peleas en su base.
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Si se examina el resultado de la entrevista, fue matizado. Por un lado, el caudillo de Lomas de Zamora consiguió que el gobierno avalara sus movimientos para que en Perú, el próximo 9, se firme el acta de creación de una comunidad sudamericana (así le quiere llamar Duhalde). La posibilidad de que esa iniciativa sea considerada una victoria inesperada de Brasil, cuya cancillería es el verdadero motor de la idea; que irrite la piel de los excluidos mexicanos; o que ofenda a los aliados españoles, abrazados a una identidad iberoamericana que se trata de sostener en sucesivas cumbres, nada de eso se analizó en el despacho presidencial ayer. A Duhalde le bastó con que Kirchner le diga «seguí adelante-», mientras le explicaba que el médico le prohibió visitar una ciudad ubicada a 4.000 metros sobre el nivel del mar.
Por ahora, entonces, Duhalde sólo contará con el testimonio de Felipe Solá y, claro, de todos los legisladores del distrito, sean del Congreso o de la Legislatura. También de los jefes partidarios de los distintos partidos en que se divide el territorio bonaerense.
La retórica peronista tiene una relación ambigua con el poder. Si se observa la conducta de Juan Perón o de Carlos Menem, queda la impresión de que se trata del único objetivo de la profesión de los políticos. En cambio, el recuerdo de Eva Perón remite a otro estilo, cargado de cierto cinismo, que exalta el rechazo del poder, al que se presenta como mortificante. A los Duhalde, que han peleado sus posiciones en la vida pública con uñas y dientes (en el caso de Eduardo hasta admitió llegar a la presidencia por una vía distinta de la electoral, después de haberla intentado sin éxito), les agrada mostrarse como gente de su casa que sólo ejerce posiciones de mando porque se lo imponen las circunstancias o los seguidores. Por eso es tan importante para ellos la ceremonia de mañana, en la que el ex mandatario se mostrará ajeno a las materialidades de la política, preocupado casi únicamente por las relaciones internacionales, que descubrió hace poco más de un año.