27 de septiembre 2026 - 14:05

Tour petrolero en Vaca Muerta: Chevron abrió El Trapial, mostró operaciones y prometió triplicar producción de petróleo y gas no convencional

Chevron abrió por primera vez en 25 años las puertas de El Trapial a periodistas. Energy Report recorrió pozos, plantas, caminos y campamentos para conocer cómo se produce petróleo y gas no convencional en Vaca Muerta.

Bajo un cielo nublado y con fuertes ráfagas de viento, Energy Report participó de la primera visita de periodistas a El Trapial, el área de hidrocarburos de Chevron en Vaca Muerta. 

Bajo un cielo nublado y con fuertes ráfagas de viento, Energy Report participó de la primera visita de periodistas a El Trapial, el área de hidrocarburos de Chevron en Vaca Muerta. 

Foto: Sebastián D. Penelli

Hay viajes que empiezan mucho antes de que el avión despegue. Este comenzó en Buenos Aires, siguió en Neuquén y terminó, varias horas después, en medio del desierto neuquino, entre caminos de ripio, torres de perforación, cañerías, tanques, compresores y un viento que durante todo el día recordó quién manda en Vaca Muerta.

La invitación tenía además un dato particular: era la primera vez en los 25 años de presencia de Chevron en la Argentina que la compañía abría El Trapial a periodistas. Así pasó a la historia este grupo de casi 20 personas, entre periodistas nacionales, colegas locales y representantes de la empresa, fue el primero en recorrer por dentro una operación que hasta ahora se había conocido principalmente a través de sus números. Y esos números dicen bastante.

La torre Flex Rig 447 de Helmerich & Payne, donde Chevron perfora pozos que pueden alcanzar 3.000 metros verticales y otros 3.000 metros de rama horizontal.

La torre Flex Rig 447 de Helmerich & Payne, donde Chevron perfora pozos que pueden alcanzar 3.000 metros verticales y otros 3.000 metros de rama horizontal.

Chevron produce actualmente en El Trapial unos 40.000 barriles equivalentes de petróleo por día (boe), con una composición aproximada de 70% petróleo y 30% gas. La compañía tiene 47 pozos productivos en el área y apunta a triplicar su producción de petróleo y gas hacia 2035. Para eso presentó un RIGI por u$s13.800 millones.

"Marcos como el RIGI, que contribuyen a la previsibilidad regulatoria e incentivan las decisiones de inversión a largo plazo, son pasos clave para la industria energética", señaló la compañía estadounidense al pedir el ingreso al régimen de beneficios, en junio pasado. Pero una cosa es leer esos datos y otra muy distinta es ver cómo se producen.

Un vuelo de 40 minutos sobre la telaraña petrolera

Desde el aeropuerto Juan Domingo Perón de Neuquén, el viaje continuó en un avión ATR 42-600 de Americanjet, propiedad de Chevron para trasladar a su personal al campo. La aeronave había llegado a Neuquén después de un vuelo de unas 40 horas desde la fábrica de ATR en Toulouse, Francia. Tiene capacidad para unas 50 personas y un valor estimado de alrededor de u$s20 millones.

El avión ATR 42-600 de Americanjet aterriza en la pista propia de Chevron en El Trapial, después de un vuelo de unos 40 minutos desde Neuquén.

El avión ATR 42-600 de Americanjet aterriza en la pista propia de Chevron en El Trapial, después de un vuelo de unos 40 minutos desde Neuquén.

El vuelo hasta El Trapial dura unos 40 minutos. Por tierra, el mismo trayecto puede demandar hasta cinco horas. Chevron tiene una pista propia dentro del área. El aterrizaje, sin embargo, no es precisamente una formalidad. El viento pega con fuerza y el avión se mueve hasta tocar tierra. Desde arriba aparece una primera explicación de lo que significa Vaca Muerta.

Debajo de las nubes se distinguen caminos que cruzan el desierto en todas direcciones, plantas de tratamiento, instalaciones de compresión, cañerías y cientos de pequeñas superficies cuadrangulares. En cada una hay, o hubo, un pozo en perforación, producción o exploración. También aparecen las clásicas cigüeñas petroleras, diminutas desde el aire.

La imagen se parece a una enorme telaraña tendida sobre el suelo marrón de Neuquén. Cada algunos kilómetros aparecen formaciones rocosas oscuras que interrumpen el paisaje. Desde el avión, Vaca Muerta deja de parecer un concepto geológico y empieza a verse como lo que es: una enorme superficie productiva atravesada por infraestructura.

Al llegar, el viento vuelve a aparecer. Ese día había una alerta naranja por posibles lluvias intensas en la región, aunque finalmente la tormenta no llegó a El Trapial. Sí alcanzaría Neuquén capital durante la tarde y la noche. En el campo, en cambio, el protagonista fue el viento, con ráfagas de más de 40 km/h.

El Trapial: de los pozos convencionales al shale

Antes de salir a recorrer el área, Chevron plantea una primera parada en sus oficinas. Allí aparece en pantalla Ana Simonato, country manager de la compañía, con un mensaje grabado especialmente para la visita. "Esta es una visita muy especial para nosotros. Es la primera vez en más de veinticinco años que abrimos las puertas de El Trapial a la prensa”, dijo Simonato en el video.

La ejecutiva destaca que Chevron fue pionera en Vaca Muerta y que el área atraviesa una transformación asociada al desarrollo no convencional. “Ya alcanzamos alrededor de cuarenta mil barriles por día, es un gran progreso, y seguimos construyendo las instalaciones que van a soportar ese crecimiento a largo plazo”, señaló.

Después llega la explicación de Juan Pablo Romanato, gerente de Operaciones de Chevron Argentina y principal anfitrión de la jornada. Romanato es ingeniero en petróleo, egresado del ITBA. Comenzó su carrera en YPF en 1996, trabajó en la Argentina y luego en Madrid para proyectos en el norte de África y Ecuador. En 2006 regresó al país y se incorporó a Chevron. Pasó por distintas posiciones vinculadas con reservorios y desarrollo hasta asumir en 2025 la gerencia de operaciones. Su relato permite entender cómo llegó Chevron hasta este punto.

Juan Pablo Romanato, gerente de Operaciones de Chevron Argentina, explicó que están con conversaciones con el gobierno nequino para obtener la CENCH para el área El Trapial Curamched (oeste). El Trpial Este ya tiene permiso hasta 2057.

Juan Pablo Romanato, gerente de Operaciones de Chevron Argentina, explicó que están con conversaciones con el gobierno nequino para obtener la CENCH para el área El Trapial Curamched (oeste). El Trpial Este ya tiene permiso hasta 2057.

El Trapial fue descubierto en 1991 por Petrolera San Jorge. Chevron adquirió el área en 1999 y se convirtió desde entonces en su operador. El IFC, brazo financiero del Banco Mundial, había tenido una participación del 15% que posteriormente fue adquirida por Chevron. Pero la historia del área es mucho más larga que Vaca Muerta.

Antes del shale, El Trapial había sido uno de los grandes desarrollos convencionales del país. Se perforaron más de 1.000 pozos verticales y se produjeron aproximadamente 400 millones de barriles de petróleo de reservorios convencionales como Troncoso, Agrio, La Tosca y Avilé. El cambio llegó cuando la tecnología permitió hacer económicamente explotable una roca que había estado allí durante millones de años.

Romanato hace historia y cuenta sobre la mesa repleta de café, mate y delicatenssen que la formación Vaca Muerta ya había sido identificada en la década de 1920. Charles Weaver, geólogo de Standard Oil, compañía que está en el origen de Chevron, describió la formación y documentó su potencial. No es casual: los chevronenses se consideran pioneros de Vaca Muerta. Y en cierto modo, lo son. Pero el dato más interesante es que la roca no era desconocida. Lo que cambió fue la tecnología capaz de perforarla y estimularla de manera económicamente viable.

Un pad de pozos petroleros es una plataforma o locación en la superficie desde la cual se perforan y operan múltiples pozos de petróleo o gas de manera simultánea o secuencial. En este caso eran pad de cuatro pozos.

Un pad de pozos petroleros es una plataforma o locación en la superficie desde la cual se perforan y operan múltiples pozos de petróleo o gas de manera simultánea o secuencial. En este caso eran pad de cuatro pozos.

El RIG y la ingeniería que ocurre debajo de la tierra

La primera parada del recorrido operativo es el Flex Rig 447, una torre de perforación de Helmerich & Payne que trabaja bajo contrato para Chevron. La estructura supera los 25 metros de altura. Ese día se estaba desentubando el cuarto pozo de una campaña de cuatro. Los tubos que habían bajado miles de metros comenzaban a salir uno por uno y eran acomodados verticalmente en una estructura conocida como “peine”.

La escala permite dimensionar el trabajo. Los pozos pueden descender entre 2.800 y 3.100 metros en sentido vertical y luego continuar otros 3.000 metros aproximadamente en rama horizontal dentro de la roca.

Cada pozo tiene tres etapas principales de entubación. Una cañería guía llega aproximadamente hasta los 900 metros, otra intermedia hasta unos 2.500 metros y una tercera, de producción, continúa hasta la profundidad final. Después viene la fractura hidráulica. Los pozos tienen entre 55 y 65 etapas de fractura. En cada etapa se utilizan aproximadamente 200 toneladas de arena y unos 1.500 m³ de agua.

La arena llega desde Entre Ríos. En plena actividad, Chevron calcula que ingresan al área alrededor de 70 camiones diarios, con cargas que pueden superar las 14 toneladas por unidad.

La perforación está a cargo de H&P y la fractura es realizada por Halliburton. Ambas son compañías estadounidenses. Según contaron los jefes de operación, el equipo de perforación todavía funciona con diésel, aunque Chevron está realizando pruebas para avanzar hacia la electrificación de estas operaciones y reducir la huella de carbono. En paralelo, dos pads se preparan para nuevas fracturas.

Seguridad, agua y una operación que no se detiene

Antes de salir al campo hay una regla que atraviesa toda la jornada: nadie se mueve sin capacitación y sin equipo de protección personal. Mameluco, botas, campera, guantes, anteojos y protección auditiva pasan a formar parte del uniforme. Lucas Cruzate, responsable de seguridad que acompañó la recorrida, lleva además un equipo portátil para monitorear en tiempo real posibles emisiones de gases peligrosos. Si suenan las alarmas, todos a refugio, en orden, y sin nerviosismo.

El viento obliga a ajustar el paso. Por momentos levanta polvo, mueve carteles y hace volar los cascos. La seguridad no es un capítulo separado de la operación. Está integrada a cada movimiento. También lo está el agua.

Chevron utiliza agua dulce de origen subterráneo, no apta para consumo humano, con permisos provinciales. Para almacenarla cuenta con grandes piletas de aproximadamente 100 por 150 metros y unos 15 metros de profundidad. El agua se utiliza para las operaciones de fractura y la compañía trabaja además en aumentar el reúso del agua de producción dentro de sus procesos. Después del pozo, el hidrocarburo comienza otro recorrido.

Del pozo al gasoducto y oleoducto: cómo es el recorrido

Los caminos de ripio conducen hasta el SAT 301, una instalación que desde afuera puede parecer una estructura más entre tantas otras. No lo es. Hasta allí llegan por cañerías subterráneas los fluidos extraídos de los pozos. Allí comienza una primera separación entre petróleo, gas y agua. También aparece un cuarto elemento: la arena.

La arena utilizada durante la fractura puede regresar con los fluidos y debe ser retirada para evitar que se acumule en cañerías o tanques y reduzca la capacidad de procesamiento. Desde el satélite, los líquidos siguen hacia la batería de tratamiento y el gas continúa hacia la planta compresora, justamente la siguiente parada. .

Frente a la Compressor Station 1 todos quedan perplejos: es una mega instalación industrial construida por Industrias Juan F. Secco en medio del desierto para procesar el gas del desarrollo no convencional. La instalación tiene una capacidad de procesamiento de hasta 3 millones de m³ diarios. Allí el gas se comprime y se separan líquidos antes de enviarlo hacia los gasoductos troncales. La producción actual de gas de Chevron en El Trapial ronda los 2,3 millones de m³ diarios.

La planta compresora procesa el gas de El Trapial antes de enviarlo hacia los gasoductos troncales que conectan Vaca Muerta con el mercado.

La planta compresora procesa el gas de El Trapial antes de enviarlo hacia los gasoductos troncales que conectan Vaca Muerta con el mercado.

En uno de los extremos de la planta aparece la antorcha de gas, torre de venteo o flare stack en inglés. Es el sistema de seguridad que permite quemar gas cuando es necesario. Durante la visita permaneció sin una llama visible más allá del piloto encendido. La escena permite pensar en el destino de esas moléculas. El gas que hoy sale de los pozos de Vaca Muerta y se procesa en instalaciones como esta puede terminar incorporándose a las redes argentinas y, en el futuro, formar parte de los volúmenes destinados al mercado internacional de GNL.

El petróleo sigue otro camino. Después del tratamiento en la CTB, la Central Tank Battery, es acondicionado y enviado hacia Puerto Hernández. En la CTB se recibe la mezcla de petróleo crudo, gas natural y agua proveniente de los pozos para separarlos mediante equipos como tanques y separadores. Y se lo deshidrata y acondiciona para cumplir con las especificaciones comerciales de calidad antes de enviarlo a los oleoductos.

Al fondo de la CTB se observan enormes tanques. Son para almacenamiento temporal, y poder despachar el petróleo de manera controlada hacia las refinerías o redes de transporte. La CTB es la última pieza que vemos durante la recorrida.

La vida detrás de los pozos

El Trapial no es solamente una sucesión de máquinas. Alrededor de las instalaciones productivas funciona un campamento donde viven trabajadores durante sus turnos. Hay alojamiento para unas 50 personas, oficinas, depósitos, comedor, gimnasio, cancha de fútbol de césped sintético, cancha de pádel y un SUM. La cancha de fútbol fue envidia de más de un visitante: alambrada, iluminada, demarcada, un lujo que pocas veces se encuentra por los barrios porteños.

Los trabajadores propios de Chevron cumplen esquemas rotativos, como 7x7 o 14x7. En condiciones normales, entre empleados propios y contratistas hay unas 350 personas vinculadas a la operación. En el comedor se comparte el almuerzo con trabajadores y contratistas. Ahí paró a almorzar el grupo. El menú -que no era el mismo anunciado en las patanllas- fue tan simple como exquisito: de entrada ensaladas y fiambres a servirse estilo buffet, y de plato principal un suculento bife de chorizo de 500 gramos abierto corte mariposa, cocido a punto, con un panaché de verduras de acompañante. Del postre helado y base de bizcochuelo de vainilla varios siguieron de largo. El café, fue casi obligatoria para continuar la recorrida.

La escena dentro del comedor cambia por completo el paisaje industrial de la mañana: por un rato desaparecen las torres, las cañerías y los motores y aparecen conversaciones de trabajo, mesas compartidas y gente que lleva buena parte del año viviendo en ese lugar. Entre charlas amenas, presentaciones entre periodistas y petroleros, uno de los trabajadores cuenta que durante el último Mundial muchos se reunían allí para ver los partidos. "Nos reunimos como en familia", confesó. Es que no hay alternativa: en Vaca Muerta se vive en comunidad o no se vive. Es una postal inesperada dentro de un campo petrolero.

Lucas Cruzate, superintendente de El Trapial (de camisa marrón), y su equipo durante un almuerzo en el salón comedor del campamento de Chevron en Vaca Muerta.

Lucas Cruzate, superintendente de El Trapial (de camisa marrón), y su equipo durante un almuerzo en el salón comedor del campamento de Chevron en Vaca Muerta.

El futuro está debajo: triplicar la producción de El Trapial

Antes de regresar a la pista, queda una última referencia que resume buena parte de lo que está ocurriendo. Chevron comenzó el desarrollo de Vaca Muerta en El Trapial en agosto de 2022. Actualmente cuenta con 12 pads en producción y 47 pozos activos. Para 2026, la compañía prevé poner en producción 12 pozos. El costo estimado de cada pozo en El Trapial se ubica actualmente entre u$s14 millones y u$s16 millones, sin incluir las instalaciones de superficie.

La compañía presentó además ante el Gobierno nacional un proyecto para El Trapial bajo el RIGI por una inversión estimada de u$s13.800 millones, que contempla el desarrollo integral del área, sujeto a las definiciones nacionales y provinciales correspondientes. Hay otra cifra que permite entender la dimensión de la apuesta.

Un pozo de Vaca Muerta con una rama horizontal de unos 3.000 metros puede tener una vida productiva estimada de alrededor de 30 años. Como referencia promedio de la cuenca, el repatriado Romanato mencionó una producción del orden de 100 barriles por pie de rama horizontal, aunque aclaró que se trata de un promedio y que cada pozo tiene un comportamiento diferente.

Y aunque es apurado y aventurado, Chevron también mira hacia abajo de Vaca Muerta. Debajo de la formación aparece Los Molles, una roca generadora todavía más profunda. En El Trapial no forma parte actualmente del desarrollo, pero aparece en la columna geológica como una formación que está allí, debajo de la que hoy concentra toda la atención.

Cuando finalmente llega la hora de abandonar el campo, el viento sigue soplando. La foto de grupo no puede hacerse afuera. Los periodistas y representantes de la compañía se cambian el mameluco, se quitan las botas, los cascos y los elementos de protección y vuelven a la ropa habitual. La imagen se toma dentro de las oficinas. Afuera, el desierto continúa moviéndose.

El regreso a Neuquén es por la misma pista. Después vendrá el avión comercial hacia Buenos Aires, con varias horas de demora. La jornada termina cansada, pero con una diferencia respecto de la mañana: ahora detrás de cada número hay una imagen.

Los 40.000 barriles equivalentes diarios ya no son solamente una cifra. Y hay un dato que quizás sea el más revelador de todos. Cuando Chevron llegó a El Trapial, en 1999, el desarrollo que hoy concentra la atención no existía. La roca Vaca Muerta estaba allí desde mucho antes y había sido identificada casi un siglo atrás. Lo que cambió no fue la roca. Cambió la capacidad de llegar hasta ella.


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