Colin Powell conversó ayer 36 minutos con el presidente Néstor Kirchner en la Casa de Gobierno. El resto fue conferencia de prensa formal, traducciones, saludos y fotos conjuntas. Se movió el secretario de Estado norteamericano dentro de la línea que ya se conoció previamente por diversos canales. La política del país del Norte será: 1) Tender piadoso olvido y no mention sobre la anormal pleitesía que se le brindó en la Argentina al dictador cubano Fidel Castro días atrás. 2) Este «olvido» es para no acorralar al nuevo presidente argentino por más que irriten muchas de sus actitudes y a algunas se las considere políticamente incomprensibles. El fin aquí es no tentarlo a volcarse sobre el venezolano Hugo Chávez, discípulo predilecto del castrismo cubano, aun cuando se sabe que por las necesidades de ayuda económica la Argentina nada puede esperar de la isla. 3) EE.UU. no hace ni siquiera referencia a si Kirchner subió con 22% y si tuvo segunda vuelta o no. Lo considera un presidente absolutamente legítimo, votado en elección democrática. Todo esto lo lleva a brindarle amistad y acercamiento. El mismo viaje de Powell y traer en su avión desde Chile al canciller Rafael Bielsa fue un gesto muy especial. Continuará con darle una entrevista con George W. Bush, algo que nunca pudo obtener Eduardo Duhalde, ni una foto en países donde concurrieron. No temen, en cambio, el acercamiento de Kirchner (viajó anoche a Brasil) al racional e inteligente Lula Da Silva. Temen sí un triunfo del frente de izquierda con Tabaré Vázquez, en Uruguay, aunque es un socialista racional al estilo Lula o europeo. 4) Todo el acercamiento norteamericano y la «estrategia de amistad con Kirchner» -a riesgo de enfrentarse Bush con la poderosa comunidad cubana en Miami por los excesos con Castro- tienen un solo punto de inflexibilidad: aunque lleve tiempo discutir un acuerdo con el Fondo Monetario de corto plazo primero o de largo plazo, tiene que existir de inmediato en el gobierno argentino análisis e intención de pagar la deuda hoy en default con inversionistas privados de todo el mundo (suma 52.000 millones de dólares lo adeudado sólo allí). EE.UU. no quiere problemas con países que tienen inversionistas afectados por el default argentino e inclusive con propios connacionales norteamericanos. No le interesaría que la Argentina pidiera y hasta obtuviera una quita de deuda (se habla de hasta 70%) de sus acreedores. Pero el gobierno de Bush no quiere estar facilitando ayuda directa (ampliación de productos sin barrera arancelaria a EE.UU.) y presión a organismos financieros internacionales hacia un gobierno argentino que no honre sus deudas, sobre todo en el plano internacional, y se esfuerce por salir del default en que se encuentra.
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Kirchner recibió, además, todo un reconocimiento por parte del secretario de Estado norteamericano. Powell admitió en nombre del gobierno de George W. Bush que América latina no estuvo hasta ahora en un plano principal en la agenda de las relaciones exteriores del presidente republicano, y espera que se abra una nueva etapa en la relación continental. Informate más
En total la reunión duró 36 minutos. El apoyo posible de Estados Unidos a la Argentina para las negociaciones que comenzará con el FMI fue el primer punto discutido, y propuesto por el propio Powell. Sin esperar mayores explicaciones técnicas por parte de los locales, el norteamericano lanzó su frase sobre el apoyo posible y cierto que el gobierno de Bush podrá darle al país. Allí, lanzó la idea sobre que la Argentina debe hacer las cosas bien. Si bien es algo vago, quedó en claro que el norteamericano se refería a que Economía debe acelerar las negociaciones con los acreedores de la deuda argentina y llegar a un acuerdo antes o durante las negociaciones con el Fondo. Si esta condición se cumple, Estados Unidos volvería a presionar sobre
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