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19 de febrero 2003 - 00:00

El 27 de abril hagamos tronar el escarmiento

Carlos Menem ratifica en Columnistas que no concurrirá a la Justicia para no arriesgar la fecha electoral del 27 de abril, pero critica fuerte a quienes impidieron al justicialismo votar en una interna abierta por temor a enfrentarlo. Sostiene que igual será presidente de la Nación y pide apoyo a la ciudadanía para ganar el mismo 27 de abril sin ballottage.

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Quienes no llegaron a gobernar la Nación desde la única legitimidad de la democracia, como es el voto en las urnas, pretenden, en su impotencia, seguir aplicando oscuras estrategias del siglo pasado -y se titulan «renovadores»- para tratar de burlar el pronunciamiento en absoluta libertad del pueblo argentino.



Pero no recurriremos a la Justicia porque no podemos dar pie a nada que arriesgue prolongar el sufrimiento actual del pueblo argentino cuyo retorno al crecimiento, a la baja del desempleo y la miseria, al retorno a la dignidad del trabajo y no de la dádiva permanente, a reivindicarnos con el mundo para que lleguen inversiones productivas requiere, impostergablemente, que se vote nuevo gobierno el 27 de abril próximo.

Sé que voy a ganar. Lo saben también los autores de las maniobras antidemocráticas hacia estos comicios porque, de lo contrario, ¿por qué no se atrevieron a enfrentarme en una elección interna donde iban a tener todas las garantías porque ellos la organizaban? Tuvieron miedo de tal avalancha de votos de compañeros contra ellos que, ni aun con sus «aparatos» y eventualmente con fraude, pudieran imponer los candidatos títeres que sucesivamente han ido creando y descartando.

No obstante el triunfo, les digo a los compañeros justicialistas y a la ciudadanía en general, que el 27 de abril si queremos reencaminar nuevamente el país necesitamos un voto amplio, masivo, que nos lleve a ganar en primera vuelta.

Sé que como presidente me encontraré al asumir el 25 de mayo con una Argentina peor que la que recibí en 1989 en medio de un incendio hiperinflacionario, pero un país produciendo.

Hoy llevamos 4 años de recesión, con desempleo real de 25%, con pobres e indigentes que llegan a 54%, con la necesidad de renegociar en breve tiempo 15.000 millones de dólares impagos de deuda pública con organismos internacionales, con 52.000 millones, también de dólares, pendientes de arreglo con acreedores privados, con nuestras fábricas con capacidad ociosa produciendo al mínimo, con reservas que son menos de un tercio de las que dejamos en el Banco Central en 1999 y con un «veranito» que no es más que una estabilidad efímera en el fondo del abismo donde hemos caído y, además, basado en pasar todos los problemas de fondo, los más difíciles, para después del 25 de mayo, cuando asumamos.



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