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9 de mayo 2003 - 00:00

"El ballottage se define en la última semana", oyó Menem

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Más recoleta, la sede de 25 de Mayo pare-cía ayer un aula universitaria. Allí manda Angel Torres, mano derecha de Juan Carlos Romero, quien a partir de la experiencia de manager electoral tal vez deba pensar en proyectarse profesionalmente hacia otros países (depende, eso sí, del resultado del 18 de mayo para determinar en qué continente contratarían sus servicios). A las oficinas de Torres se acercó el experto ecuatoriano Jaime Durán Barba, un asiduo visitante de la Argentina que, además, estudió sociología en la Fundación Bariloche. El último vínculo con el país Durán lo estableció a través de Alberto Pierri, quien sugirió la contratación de este experto en estrategias electorales para asesorar a Menem frente a la encrucijada de la segunda vuelta.



• La primera señal alentadora que ofreció este gurú a sus clientes es que «las elecciones de segunda vuelta se definen siempre en la última se-mana; de nada sirven las encuestas que muestran fotos prematuras del comportamiento de la gente».

• En segundo lugar, Durán evaluó la conducta del gobierno. «Se equivocan con la estrategia que están llevando adelante. Ellos quieren que la figura de su candidato, Kirchner, se esfume para permitir que cualquier votante, de izquierda o derecha, lo vote para castigar a Menem. Pero en la última semana se creará una tensión decisiva, que general-mente divide las aguas, y si uno de los candidatos no tiene presencia electoral, como sucede con Kirchner, entonces queda fuera del foco de la población, que en muchos casos va al voto en blanco o al más visible.»

Durán explicó lo siguiente: «La banda de 30 puntos de diferencia entre Menem y Kirchner (65% contra 35%) de la que habla hoy el gobierno es sumamente provisoria, como lo demuestran todas las experiencias de segunda vuelta. Salvo cuando hay un conflicto ideológico muy marcado, esa franja tiende a acotarse. Y en el caso actual, estamos ante dos candidatos de un mismo partido. Así que hay que esperar una convergencia durante los próximos días. Lo que sucede muchas veces es que, aproximados los dos candidatos (digamos 55% a 45%), se produce un hecho conmovedor en la última semana que provoca un cruce y cambia el resultado previsto siete días antes. Aquí está el problema que a mi juicio presenta Kirchner -insistió este sociólogo-ya que si no tiene presencia en la campaña, no podrá aprovechar ese punto de inflexión».

Si no es cierto lo que dijo Durán en este sentido, por lo menos detectó bien la ambición del gobierno: los técnicos de campaña de Duhalde apuestan a que votar a Kirchner sea casi como votar en blanco, con la ventaja -para este punto de vista-de que la opción del patagónico expulsa a Menem de la escena.

• El «king maker» ecuatoriano explicó también que el voto en blanco perjudica siempre al candidato menos conocido. «Menem, por el nivel de popularidad que tiene, es el político argentino que más votos retiene en la actualidad. Quien quiere a Menem no duda en votarlo o no; el que duda en votar a Kirchner o en blanco es quien no quiere a Menem.» También en esta observación la lógica de Durán converge con la del oficialismo, aunque con signo contrario. Chiche Duhalde salió ayer a censurar a los que votan en blanco y a pedir «compromiso». «Hay que jugarse», dijo la primera dama, consciente de que todo lo que haya de abstención o voto negativo en la elección del 18 sale del bolsillo de Kirchner.

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