La experiencia comenzó, con baja intensidad, en la Cancillería: el gobierno designó a último momento a varios embajadores en representaciones decisivas (la de Brasil, por ejemplo). Ahora los funcionarios en retirada se atreven a más: Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna pretenden dejar designados a cuatro de los cinco encargados de controlar el negocio del gas desde el ente regulador del sector durante los próximos cinco años. Son los funcionarios encargados de aprobar aumentos de tarifas, nuevos contratos y auditar la prestación de servicios e inversiones. Para conseguirlo antes de irse, comenzó a manipularse un concurso y se está por designar a los funcionarios prácticamente a dedo. Las incorrecciones llegaron a Tribunales y provocaron la renuncia de uno de los jurados (el ex secretario de Energía Jorge Lapeña). En el ente que controla la electricidad sucede lo mismo: se busca designar hombres que sigan respondiendo al duhaldismo más allá del 25 de mayo. Se los conoce como "okupas". Y eso que, como dice la primera dama, "los Duhalde sufrimos el poder".
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En la actualidad, el Enargas cuenta con un solo director, Héctor Formica, su presidente, elegido en observancia del procedimiento que señala la ley (concurso de antecedentes y acuerdo del Senado). El otro director, el ex senador Osvaldo Sala, fue designado mediante un decreto provisorio. Por eso el 30 de abril de 2002 Alieto Guadagni, por entonces secretario de Energía, advirtió la existencia de cuatro vacantes, convocó a un concurso para cubrir los cargos de vicepresidente, primero, segundo y tercer vocal. La comisión evaluadora estaría formada por seis expertos, de los cuales tres tendrían relación directa con el propio Guadagni (dos eran subsecretarios suyos y, el tercero, un vinculado como Pascual Politi). En esa comisión figuraban también el mencionado Lapeña y Herminio Sbarra.
Hasta aquí, deslices propios de gente que quiere tener amigos en organismos decisivos, como los que controlan servicios públicos (también existe una historia paralela en el ENRE, que monitorea el negocio eléctrico). Estos organismos serán los encargados de discutir los aumentos de tarifas y los nuevos convenios de concesión durante el próximo gobierno. Esta función, tan apetecible, podría tal vez explicar las desprolijidades que siguen.
Visintini, consultor ligado a Domingo Cavallo, es un íntimo de Devoto. Busi es amigo de Suárez Lynch y pertenece al PJ bonaerense (se lo consigna, entonces, en la cuenta de Duhalde, no de Lavagna). Carradori es el gerente administrativo del Enargas, propuesto también por Suárez Lynch y sacado de la cantera bonaerense. Finalmente, Muñoz viene de otro sector del PJ: es un mendocino que ya fue director del ente en tiempos en que reinaba Eduardo Bauzá; ahora su padrino es el secretario privado de Duhalde, Juan Carlos Mazzón, quien como se ve no cuenta solamente votos en la interna.
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