La mesa política del Gobierno volverá a reunirse el martes en Casa Rosada en un intento por ordenar una administración atravesada por internas cada vez más visibles, desgaste de gestión y una agenda legislativa que todavía no logra despegar.
Karina Milei encabezará una reunión del núcleo político libertario para discutir la reforma electoral y el proyecto para eliminar las PASO. Persiste la incógnita sobre la presencia de Patricia Bullrich tras sus diferencias con el entorno presidencial por el caso Manuel Adorni.
La mesa poítica se reënes este martes en Casa Rosada.
La mesa política del Gobierno volverá a reunirse el martes en Casa Rosada en un intento por ordenar una administración atravesada por internas cada vez más visibles, desgaste de gestión y una agenda legislativa que todavía no logra despegar.
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El encuentro fue convocado para las 14 y tendrá como eje principal la reforma electoral impulsada por Javier Milei, especialmente el proyecto para eliminar las PASO, una iniciativa que el oficialismo considera clave pero que sigue lejos de reunir los consensos necesarios en el Congreso.
La reunión estará encabezada por Karina Milei y volverá a reunir al núcleo político más chico del oficialismo, integrado por Santiago Caputo, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. En la Casa Rosada admiten que el objetivo ya no es solamente coordinar la estrategia parlamentaria sino también bajar la tensión interna después de varias semanas marcadas por reproches cruzados y operaciones internas.
Todavía no está confirmada la participación de Patricia Bullrich. La senadora quedó en el centro de la escena oficialista después de reclamar públicamente que Adorni adelante su declaración jurada en medio de la investigación judicial sobre su patrimonio, una jugada que no cayó bien en el círculo más cercano a los hermanos Milei. Desde entonces, el vínculo quedó resentido y en Balcarce 50 creció el malestar con los movimientos autónomos de Bullrich, a quien empiezan a mirar más como una dirigente con agenda propia que como una aliada disciplinada.
En el oficialismo reconocen que la tensión escaló durante la última reunión de Gabinete y que el clima interno empeoró con el correr de los días. La presión sobre Adorni alteró el funcionamiento político de un Gobierno que ya venía golpeado por semanas de parálisis y dificultades para sostener la iniciativa pública. La defensa cerrada de Milei a su jefe de Gabinete no alcanzó para apagar el ruido interno ni para contener a los sectores que empiezan a reclamar cambios en la dinámica de gestión.
Mientras tanto, la reforma electoral aparece como el único tema capaz de volver a unificar al oficialismo alrededor de un objetivo concreto. La Casa Rosada apuesta a avanzar con la eliminación de las PASO y con modificaciones al sistema político que permitan ordenar la estrategia electoral de 2027, aunque en privado varios dirigentes reconocen que todavía faltan votos y acuerdos con gobernadores aliados. En las últimas semanas, funcionarios nacionales activaron negociaciones informales con sectores dialoguistas y referentes del PRO para evitar que el proyecto naufrague antes de llegar al recinto.
El problema para el Gobierno es que la discusión legislativa quedó contaminada por la crisis política alrededor de Adorni y por la creciente disputa entre las distintas terminales de poder libertarias. La situación también empezó a impactar en la relación con los aliados. En el PRO crece la incomodidad por el manejo político del caso Adorni y algunos dirigentes amarillos comenzaron a tomar distancia de la estrategia libertaria. Este domingo, el partido que conduce Mauricio Macri difundió un comunicado con críticas directas al Gobierno y advirtió que “acompañar el cambio no es aplaudir lo que está mal”. El mensaje fue leído en la Casa Rosada como otra señal de enfriamiento en el vínculo entre ambos espacios.