El ministro del Interior, Aníbal Fernández, advirtió ayer que para resolver el tema de las papeleras, el presidente Néstor Kirchner no debería reunirse con su par uruguayo, Tabaré Vázquez, sino con el titular de la empresa Botnia porque, según consideró, son "los dos únicos" que tienen "poder para producir los cambios que se necesitan".
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"No se tiene que reunir Kirchner con Tabaré Vázquez. Se tendría que reunir Kirchner con el presidente de Botnia", enfatizó Fernández, quien señaló que quedó a la vista que "no hay ninguna" posibilidad de que el gobierno uruguayo logre "detener" la construcción de las plantas de celulosa.
En declaraciones radiales, Fernández estimó que el gobierno uruguayo no tiene "poder" en el marco de la negociación con la Argentina.
El titular de la cartera política se expresó en duros términos sobre Tabaré Vázquez luego de que el mandatario dio por terminadas las negociaciones con el Gobierno argentino y decidió denunciar el corte de ruta que afecta el paso Gualeguaychú-Fray Bentos ante tribunales internacionales.
El nuevo corte de ruta se produjo luego de que Uruguay frascasó en su pedido a la empresa Botnia para que detuviera por 90 días las obras de su planta de celulosa en Fray Bentos.
"Los que tienen el poder en este caso son el presidente Kirchner y el presidente de Botnia", expresó el ministro Fernández, al evaluar esa situación.
Y advirtió que si Uruguay no tiene "poder" para pedir una suspensión de las obras por 90 días, tampoco lo tendría "eventualmente para detener" el funcionamiento de las plantas "si contaminan".
"La empresa dio un gesto casi burlón", se quejó el ministro del Interior, ya que los diez días de detención de las obras que anunció Botnia coinciden con una semana de feriados en Uruguay.
En tanto, en Uruguay trascendió que las autoridades de Botnia ya no se plantearán una paralización de las obras de su planta y advirtieron que la posición de la empresa mantiene en todos los términos los detalles contenidos en el último comunicado difundido a la opinión pública.
Según fuentes de la compañía consignadas por el diario uruguayo El País, para la empresa, el grado de inversión hace inviable cualquier consideración de detención de las tareas, además de las dificultades que ese extremo podría acarrear por la actividad de la empresa en la Bolsa.
"Además, nunca consideramos una paralización sin planteos concretos", agregaron las fuentes consultadas por el matutino uruguayo.
También confirmaron que "semanalmente tienen contactos con el gobierno uruguayo por cuestiones de inversiones y desarrollo" .
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