El ibarrismo hace su evaluación de daños

Política

La cooperativa electoral que armó Aníbal Ibarra para la elección del domingo pasado, con socios propios, extras y el gobierno nacional, esmeriló las filas del jefe de gobierno, tras los resultados, producto de ese mix que ingresó al cuarto oscuro con tres boletas diferentes portando a Ibarra-Telerman y un surtido curioso en la oficialista Fuerza Porteña:

• El ARI de Elisa Carrió, quien fue la primera aliada de Ibarra ya cuando ocurrió que las elecciones porteñas iban a realizarse el 8 de junio, apenas arañó dos bancas en la Legislatura de la Capital Federal, para el actual diputado nacional Fernando Melillo y para Fernando Cantero.

• Perdió Carrió a manos de la lista que encabezó Miguel Bonasso, la posibilidad de uno o dos diputados nacionales propios. Llevaba como tercero y cuarto en la tira oficial de Ibarra -Fuerza Porteña- a Eduardo Jozami y Delia Bisutti (se quedó sin renovar banca).

• Otro dañado resultó ser
Alberto Fernández, el jefe de gabinete de Néstor Kirchner, quien tenía como propio un candidato en la lista de diputados nacionales, pero ingresó como legislador de la ciudad el kirchnerista Miguel Talento.

• Para ese resultado, el ibarrismo y
A. Fernández, apelaron incluso a picardías que dejaron afuera a dos postulantes por Daniel Scioli, quienes no fueron incluidos en la boleta y forzaron el permiso para que Miguel Bonasso atara su lista a la fórmula Ibarra-Telerman.

Gustavo Béliz, otro herido. El ministro pasó por el bochorno de incluir a su más fiel colaborador, Gabriel Picciano, en la boleta de legisladores que llevó Ibarra, después que hiciera una docena de denuncias penales contra el jefe de gobierno, redactadas por el luego aliado, pero quedó muy lejos de ingresar al recinto para renovar su actual butaca.

Ibarra apenas logró que de la lista colectiva con su sello que armara con la asistencia de su hermana Vilma, le queden en la próxima Legislatura tres legisladores del Frente Grande.

• La compensación de esos daños parece haber recaído en el poco conocido legislador porteño
Jorge Giorno, ayer la estrella de la elección de Ibarra. Ese diputado, con su partido De la Ciudad, logró más de 10% de votos, merced a una campaña que se le escapó al propio jefe de gobierno. Giorno, sabiendo que la variedad del cuarto oscuro confundiría al votante, utilizó los recursos más clásicos que tuvo a mano: repartió 2.000.000 de boletas, contra 60 mil que distribuyó el ibarrismo y además con afiches iguales a los del oficialismo se colocó como si fuera la lista propia.

Norberto La Porta, cabeza de la lista de Fuerza Porteña, casi ni apareció en la campaña que diagramó el ibarrismo, lo que dejó libre la vía para que el partido De la Ciudad ocupara ese vacío y arrebatara cerca de 7 bancas, impensadas si hubieran competido con candidato propio.

• Dañó así
Ibarra también a los socialistas que tendrán dos bancas en la Legislatura y que tuvieron que relegar al sexto lugar de la boleta de diputados nacionales a Raúl Puy cuando se sumó el gobierno nacional a la campaña por la reelección del jefe porteño.

Carlos Campolongo, jefe de campaña de Ibarra, terminó relegado también al puesto 19 de la lista de legisladores porteños, por lo que no renovará la banca, pero además podría transformarse a manos de un ibarrismo caníbal en el más castigado del grupo operativo del candidato, sólo por no ser tropa propia.

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